{"id":69939,"date":"2020-03-06T09:33:57","date_gmt":"2020-03-06T17:33:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/?p=69939"},"modified":"2020-03-06T09:33:57","modified_gmt":"2020-03-06T17:33:57","slug":"tsundoku-cuando-acumulamos-libros-por-mero-placer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/69939\/tsundoku-cuando-acumulamos-libros-por-mero-placer.html","title":{"rendered":"Tsundoku, cuando acumulamos libros por mero placer"},"content":{"rendered":"<h4><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-69941 img-responsive \" title=\"chica-con-libros\" src=\"http:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2020\/03\/chica-con-libros-300x179.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"179\" \/><\/h4>\n<h4><span style=\"color: #ffcc99;\"><strong>A veces, compramos m\u00e1s libros de los que tenemos tiempo para leer. Lo hacemos porque nos apasionan, porque los adoramos y no entendemos la vida sin esos mundos literarios&#8230; Si tambi\u00e9n t\u00fa te identificas, recuerda, eres un \u00abtsundoku\u00bb.<\/strong><\/span><\/h4>\n<p>Hay sortilegio extraordinario en el mundo de las palabras. Existen idiomas que dan nombre a una serie de conceptos, sentimientos y pr\u00e1cticas que identificamos de inmediato pero que, sin embargo, no existen en nuestra lengua. Tsundoku es un ejemplo de ello. Se trata de un t\u00e9rmino japon\u00e9s que define a la persona que acumula libros, a aquel que hace de su hogar un templo de lo literario.<\/p>\n<p>Umberto Eco, por ejemplo, aseguraba que si alguien osaba robar todos los libros que ten\u00eda en su biblioteca particular de Mil\u00e1n, tardar\u00edan al menos dos noches en sacarlos y necesitar\u00edan un cami\u00f3n de gran tonelaje para transportarlas. Y esa, era una sola de sus bibliotecas. Porque en Monte Cerignone, Italia, ten\u00eda otra con cerca de 35.000 obras.<\/p>\n<p>Otros grandes ejemplos del Tsundoku eran Julio Cort\u00e1zar, tambi\u00e9n Jorge Luis Borges, Rudyard Kipling o Sir Arthur Conan Doyle, quien siempre explicaba que dispon\u00eda de una bonita madriguera forrada de libros en la que escrib\u00eda cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Mario Benedetti, por su parte, leg\u00f3 la mitad de su extensa biblioteca personal al Centro de Estudios Iberoamericanos de la Universidad de Alicante, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Virginia Woolf dispon\u00eda de m\u00e1s de 4000 libros y las hermanas Br\u00f6nte, a pesar de la humildad de sus recursos personales, atesoraron tambi\u00e9n una gran cantidad de obras. Esos mundos, esos santuarios surtidos de palabras, de historias y de voces, eran los universos donde refugiarse, los mismos que les inspiraron y les ayudaron a hacer de la literatura su verdadera pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora bien, admit\u00e1moslo, no hace falta ser escritor para ser un tsudonku de pura cepa. Porque son muchos los que tambi\u00e9n tienen la afici\u00f3n (o necesidad) de acumular libros.<\/p>\n<p><span style=\"color: #ffcc99;\"><strong>Tsundoku, el placer de acumular libros tiene tambi\u00e9n su parte \u00aboscura\u00bb<\/strong><\/span><br \/>\nTsudonku proviene de dos t\u00e9rminos nipones muy ilustrativos. Tenemos, por un lado, la ra\u00edz tsu que significa apilar (tsunami, por ejemplo, significa acumulaci\u00f3n de olas). Por otro, doku, se traduce como lecturas, de manera que este vocablo nos habla de una realidad que se ve con frecuencia: apilamos libros y acumulamos lecturas en nuestros hogares hasta que el espacio nos lo permite.<\/p>\n<p>Es muy posible que a m\u00e1s de uno le sea conocida esta situaci\u00f3n. Llega un momento en que los libros ya no nos caben en las estanter\u00edas. Hacemos una especie de tetris intentando organizarlos, pero al poco, recurrimos a instalarlos en los lugares m\u00e1s insospechados, como en cajas por nuestras habitaciones o por debajo de las camas.<\/p>\n<p>Nuestra casa al cabo de los a\u00f1os es como una vieja y peque\u00f1a librer\u00eda de ciudad. Es m\u00e1s, la sola visi\u00f3n de esas acumulaciones hasta nos agrada.<\/p>\n<p>Ahora bien, esta obsesi\u00f3n por los libros o biblioman\u00eda tiene tambi\u00e9n su matiz peculiar y hasta un tanto \u00aboscuro\u00bb.<\/p>\n<p><span style=\"color: #ffcc99;\"><strong>El peligro de acumular: adquirir, pero no leer<\/strong><\/span><br \/>\nTsudonku parece un t\u00e9rmino sacado de la actualidad, algo protot\u00edpico quiz\u00e1 de nuestra sociedad de consumo: adquirir, acumular, pero no llegar a consumir. Ocurre con muchos productos y mercados, como puede ser por ejemplo el de la moda. A menudo, compramos ropa que finalmente no usamos y que acabamos acumulando en nuestros armarios.<\/p>\n<p>Este t\u00e9rmino apareci\u00f3 por primera vez en 1879 a ra\u00edz de que el escritor nip\u00f3n Mori Senzo describiera ya una conducta habitual de su tiempo: personas que acumulan libros por placer, admiraci\u00f3n u obsesi\u00f3n pero que, a menudo, no llegan a leer en su totalidad. Hay sin duda algo triste en esta conducta, algo que roza lo compulsivo y donde se descuida el que es sin duda el mejor tributo que podemos hacer a un libro y a su autor: la lectura.<\/p>\n<p>La realidad es que la gran mayor\u00eda lo hacemos, cuando compramos un libro tenemos la intenci\u00f3n de leerlo. El compromiso es real. Sin embargo, las obligaciones, nuestro ritmo de vida y las tareas pendientes lo impiden en muchos casos.<\/p>\n<p><span style=\"color: #ffcc99;\"><strong>Tsudonku o el anhelo de disponer de un tiempo infinito para la lectura<\/strong><\/span><br \/>\nLos maestros de Tsudonku abundan. Compramos no solo por placer, sino por necesidad, porque leer es para muchos como respirar: algo vital. Pero nos falta tiempo y los t\u00edtulos que nos atraen en las librer\u00edas son infinitos. Compramos y acumulamos pensando que, en alg\u00fan momento, nos sumergiremos en todos y cada uno de ellos.<\/p>\n<p>Esas bibliotecas personales que tenemos en nuestras casas son casi como ese s\u00f3tano donde Borges descubr\u00eda el Aleph, un punto que contiene todos los lugares del universo. En nuestro caso, un escenario donde nos aguardan todas las voces del universo literario, llam\u00e1ndonos a descubrir cada uno de sus mundos.<\/p>\n<p>Por otra parte, tambi\u00e9n es importante nombrar a los acumuladores de libros electr\u00f3nicos. Esos universos literarios no ocupan espacio f\u00edsico pero, a\u00fan as\u00ed, tambi\u00e9n definen una realidad evidente del tsudonku en el siglo XXI. Sea como sea, el buen lector, como bien sabemos, siempre es fiel y lograr\u00e1 robarle horas al tiempo para dedicarse a lo que m\u00e1s adora: leer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/lamenteesmaravillosa.com\/tsundoku-cuando-acumulamos-libros-por-mero-placer\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">lamenteesmaravillosa.com\u00a0<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A veces, compramos m\u00e1s libros de los que tenemos tiempo para leer. Lo hacemos porque nos apasionan, porque los adoramos y no entendemos la vida sin esos mundos literarios&#8230; Si tambi\u00e9n t\u00fa te identificas, recuerda, eres un \u00abtsundoku\u00bb. Hay sortilegio extraordinario en el mundo de las palabras. 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