{"id":17724,"date":"2012-08-07T14:55:13","date_gmt":"2012-08-07T21:55:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/?p=17724"},"modified":"2012-08-07T15:31:14","modified_gmt":"2012-08-07T22:31:14","slug":"tributo-a-chavela-vargas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/17724\/tributo-a-chavela-vargas.html","title":{"rendered":"Tributo a Chavela Vargas"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/feeling.com.mx\/img\/2012\/08\/Homenaje-a-Chavela-Vargas.jpg\" alt=\"\" title=\"Homenaje a Chavela Vargas\" width=\"351\" height=\"470\" class=\"alignleft size-full wp-image-17725 img-responsive \" srcset=\"https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2012\/08\/Homenaje-a-Chavela-Vargas.jpg 351w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2012\/08\/Homenaje-a-Chavela-Vargas-235x315.jpg 235w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2012\/08\/Homenaje-a-Chavela-Vargas-224x300.jpg 224w\" sizes=\"(max-width: 351px) 100vw, 351px\" \/>M\u00e9xico \u2022 En medio de aplausos arrib\u00f3 a Bellas Artes el cuerpo de Chavela Vargas, mientras que el mariachi cantaba el tema \u00abEl \u00daltimo trago\u201d. <\/p>\n<p>En medio del recinto fue colocado el f\u00e9retro de la \u00abchamana\u00bb para dar inicio con el segundo de sus homenajes.<\/p>\n<p>Al punto de las 13:00 horas, los restos mortales de Chavela Vargas ingresaron al recinto para despu\u00e9s proyectar un video en el que \u00abLa Vargas\u00bb interpreta \u201cMacorina\u201d, tema que fue aplaudido por los presentes.<\/p>\n<p>Fue entonces que la directora general de Bellas Artes, Teresa Vicencio, dedic\u00f3 las primeras palabras a la int\u00e9rprete que desde el pasado domingo trascendi\u00f3 a otro plano de su existencia.<\/p>\n<p>As\u00ed lleg\u00f3 el turno de que Mar\u00eda Cortina, amiga y bi\u00f3grafa de Vargas, dedicara unas palabras a la hoy homenajeada.<\/p>\n<p>\u201cNo voy a hablar de sus aportes a la m\u00fasica mexicana, hoy voy hablar de la mujer independiente, pese a que estaba en su silla de ruedas; de la mujer creativa y de la mujer que siempre ten\u00eda proyectos en mente\u201d, dijo Mar\u00eda Cortina.<\/p>\n<p>Tras ella, Consuelo S\u00e1izar, directora del Conaculta, quien tom\u00f3 el micr\u00f3fono para decir que Chavela contribuy\u00f3 a toda una generaci\u00f3n musical que comparti\u00f3 con Lucha Reyes y Lola Beltran.<\/p>\n<p>\u201cAunque se alej\u00f3 de su escenario, regres\u00f3 para cautivar a grandes figuras como Pedro Almod\u00f3var, y una camada de cineastas como Julie Taymor y Alejando Gonz\u00e1lez I\u00f1\u00e1rritu\u00bb.<\/p>\n<p>Hasta este momento, el homenaje contin\u00faa con las participaciones de Eugenia Le\u00f3n, Lila Downs y Tania Libertad<\/p>\n<p><div class=\"media-container 16by9\"  style=\"text-align:center;border:solid;border-width:1px;border-color:#000;background-color:#000;margin:10px 0;padding:5px;\"><iframe width=\"580\" height=\"381\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/lM4QWmT1GtU?autohide=1&rel=0\" frameborder=\"0\" allowfullscreen><\/iframe><\/div><\/p>\n<p><strong>Las amarguras no son amargas cuando las canta Chavela Vargas.<\/strong><\/p>\n<p>Y se fue.<\/p>\n<p>La muerte la ven\u00eda rondando desde hac\u00eda rato, pero ella -terca, acostumbrada a salirse con la suya- le dio la cara cuando se sinti\u00f3 lista, cuando hab\u00eda regresado a su M\u00e9xico del alma, pisado de nuevo su casa -su choza- de Tepoztl\u00e1n, saludado a sus perros y dado la venia a sus monta\u00f1as. Se fue cuando, en el hospital donde agoniz\u00f3, tuvo en su pecho el medall\u00f3n de chamana que le hab\u00edan dado los indios huicholes y, a su lado, el poncho rojo que se volvi\u00f3 su s\u00edmbolo.<\/p>\n<p>\u00abSILENCIO. A\u00fan no he envejecido\u00bb, escribi\u00f3 en su cuenta de Twitter el pasado 9 de julio, despu\u00e9s de dar un recital en Ciudad de M\u00e9xico y a puertas de dar otro en Madrid. Ya cantaba sentada en su silla de ruedas y con la voz m\u00e1s rota que nunca. Pero segu\u00eda. \u00a1Qui\u00e9n pod\u00eda detener a Chavela Vargas! A ella no la par\u00f3 nadie, nunca. Con 93 a\u00f1os, solo pudo callarla la muerte. Ayer. La Se\u00f1ora Muerte, como le dec\u00eda.<\/p>\n<p>No la detuvo que le dijeran que cantaba tan mal que mejor no lo hiciera nunca. Chavela ten\u00eda 15 a\u00f1os y acababa de escapar de su tierra natal, San Joaqu\u00edn de Flores, Costa Rica. Hab\u00eda vendido una gallina y dos pavos para conseguir un pasaje en un avi\u00f3n de h\u00e9lice. No hu\u00eda solo de un lugar, sino de una vida. De ni\u00f1a, Mar\u00eda Isabel Carmen de Jes\u00fas Vargas Lizano aprendi\u00f3 bien lo que era no ser querida. (Vea en im\u00e1genes las etapas m\u00e1s importantes en la vida de Chavela).<\/p>\n<p>Naci\u00f3 con una enfermedad en los ojos, casi ciega, y sufri\u00f3 de poliomielitis. Condenada a una silla de fierros armada por el herrero del pueblo, su cuerpo de ni\u00f1a se fue volviendo llagas. Los m\u00e9dicos no lograron nada. Fueron los indios, los chamanes, quienes la salvaron: la envolv\u00edan a diario en hojas de pl\u00e1tano y le frotaban sus ojos con s\u00e1bila.<\/p>\n<p>Su pap\u00e1, Francisco, era un empleado mediocre que se gastaba el poco sueldo en atender a sus amantes y dejaba a sus cuatro hijos casi sin comer. A su mam\u00e1, Herminia, la propia Chavela la describi\u00f3 as\u00ed: \u00abUna se\u00f1ora vestida de negro que no me quiso\u00bb. Cuando la pareja se separ\u00f3, la mandaron a vivir al rancho de sus t\u00edos y sus primos. All\u00e1 pasaba los d\u00edas arriando ganado, recogiendo caf\u00e9, lavando pisos. De noche se paseaba por el campo con rev\u00f3lver al cinto y montada al pelo en un caballo. Su infancia era tan solitaria, contaba, que las armas le hac\u00edan compa\u00f1\u00eda. Aprendi\u00f3 a usarlas para matar las culebras que a veces aparec\u00edan en el ba\u00f1o, que quedaba fuera del rancho.<\/p>\n<p>Un d\u00eda decidi\u00f3 que era momento de irse y busc\u00f3 a su pap\u00e1 para que la ayudara. Le dijo que quer\u00eda ser artista, cantar \u00abcomo los mexicanos\u00bb. Nadie m\u00e1s en su familia cantaba, ella lo hac\u00eda todo el d\u00eda.<\/p>\n<p>-Se\u00f1or, ay\u00fademe, soy su hija -le dijo a su pap\u00e1.<\/p>\n<p>-Es mi hija, pero es rara. Me averg\u00fcenzo de usted. Voy a hacer que la encierren en un reformatorio hasta que se enderece o se muera.<\/p>\n<p>\u00c9l y muchos le dec\u00edan rara porque a ella le gustaban las mujeres. \u00abTodos se dieron cuenta de que yo era homosexual desde muy ni\u00f1a, entre otras cosas porque andaba detr\u00e1s de la hija de la cocinera\u00bb, contaba entre risas Chavela. Sus pap\u00e1s la mandaban al cura del pueblo a ver si \u00e9l pod\u00eda hacer algo. \u00c9l la asustaba con excomulgarla y eso a ella solo le provocaba m\u00e1s carcajadas.<\/p>\n<p>-Ya est\u00e1 bien -pens\u00f3-. Vendo unos animales y me voy.<\/p>\n<p>Se fue de Costa Rica con un rencor que guard\u00f3 por muchos a\u00f1os. \u00abMi pueblo es un buen sitio para montar un hotel de suicidas\u00bb, dijo en una entrevista reciente. Lleg\u00f3 a M\u00e9xico, la tierra que termin\u00f3 por adorarla, pero que al comienzo tambi\u00e9n la templ\u00f3.<\/p>\n<p>Con ganas de ser cantante, busc\u00f3 a productores musicales. Pero siempre sal\u00edan con la misma respuesta: \u00abNo. Usted no sabe de eso\u00bb. Eso se lo dijeron, entre otros, el compositor Ignacio Fern\u00e1ndez Esper\u00f3n y el mism\u00edsimo Jorge Negrete. Con hambre y sin techo, se emple\u00f3 en lo que le saliera. Fue vendedora de ropa, empleada dom\u00e9stica, chofer de una pareja millonaria.<\/p>\n<p>De noche se iba a las cantinas y all\u00e1 tambi\u00e9n se ofrec\u00eda como cantante. Otra vez: no. \u00abBueno, pero al menos aqu\u00ed hay m\u00fasica y pachanga\u00bb, dec\u00eda, y se quedaba. En ese M\u00e9xico nocturno y bohemio conoci\u00f3 a uno de los grandes compositores de la m\u00fasica ranchera (si no el m\u00e1s): Jos\u00e9 Alfredo Jim\u00e9nez. A su lado recorri\u00f3 todos los bares de la ciudad -sobre todo el Tenampa y El Greco- bebi\u00e9ndose el tequila que exist\u00eda. Todo. Andaban de farra en el Ford blanco de Jim\u00e9nez (el &#8216;caballo blanco&#8217; de su canci\u00f3n), que sol\u00eda vararse. \u00abEl muy borracho de Jos\u00e9 Alfredo se quedaba sentado en el asiento. Dec\u00eda \u00a1empuja, vieja, empuja! Y yo empujando a pata, a las 6 de la ma\u00f1ana\u00bb, recordaba.<\/p>\n<p>Chavela cantaba los temas que Jim\u00e9nez compon\u00eda y se iban juntos a darles serenatas a sus respectivas novias. En un medio manejado por voces masculinas (Jim\u00e9nez, Negrete, Pedro Infante, Agust\u00edn Lara, entre otros), Vargas fue abri\u00e9ndose campo precisamente por su personalidad.<\/p>\n<p>-La mala fama ayuda mucho -dec\u00eda.<\/p>\n<p>Su voz empez\u00f3 a sonar poco a poco. Sorprend\u00eda esa mujer que llegaba a cantar descalza, con pantal\u00f3n, poncho, tabaco y tequila. A veces iba con pistola, y entre tema y tema le daba por disparar. En la d\u00e9cada de los 50 comenzaron a buscarla tanto el p\u00fablico an\u00f3nimo como los personajes famosos. Con frecuencia era contratada en Acapulco, entonces el centro de la bohemia refinada de los artistas de Hollywood. Fue una de las invitadas a la boda de Elizabeth Taylor y Michael Todd, fiesta brava de la que ella solo termin\u00f3 por acordarse de un detalle: \u00abAmanec\u00ed con Ava Gardner\u00bb.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a surgir la famosa leyenda negra de La Vargas (como le gustaba que le dijeran). No hab\u00eda cosa que dejara de hacer si era lo que quer\u00eda. Cuando un diario mexicano anunci\u00f3 una noche de eclipse de luna, ella pens\u00f3 que quer\u00eda verlo desde un \u00e1ngulo distinto: lo hizo desde un paraca\u00eddas. Pero no iba a ninguna parte sin su tequila. \u00abMe resultaba necesario\u00bb, cont\u00f3.<\/p>\n<p>As\u00ed como pas\u00f3 con Jos\u00e9 Alfredo Jim\u00e9nez y \u00c1lvaro Carrillo, otros grandes compositores empezaron a considerarla para sus temas. Agust\u00edn Lara, por ejemplo, escrib\u00eda canciones para Mar\u00eda F\u00e9lix que terminaban siendo de Vargas. Se sent\u00edan complacidos con su interpretaci\u00f3n. Lara la quer\u00eda mucho, a pesar de que ella una vez le quit\u00f3 una novia. \u00abAy, las mujeres me han dado en la torre. En la mera torre, mano -dec\u00eda-. Siempre me han dejado. Pero no importa. Nadie se muere de amor: ni por falta ni por sobra\u00bb.<\/p>\n<p>A una mujer, precisamente, Chavela le escribi\u00f3 una de las pocas canciones que salieron de su pluma: Mar\u00eda Tepozteca, que entre sus versos dice: Ten cuidado, Mar\u00eda, que si la noche es nuestra no se queda quieta. Otra historia de amor la vivi\u00f3 en Cuba. Antes de la revoluci\u00f3n, viaj\u00f3 a La Habana para una corta presentaci\u00f3n y se qued\u00f3 dos a\u00f1os. All\u00e1 encontr\u00f3 su himno, Macorina:<\/p>\n<p>&#8230;Y yo sin saber qu\u00e9 hacer<br \/>\nde aquel olor a mujer,<br \/>\na mango y a ca\u00f1a nueva.<br \/>\nPonme la mano aqu\u00ed,<br \/>\nMacorina,<br \/>\nponme la mano aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Hace pocos meses, en sus trinos, Chavela cont\u00f3 sobre esta canci\u00f3n: \u00abMacorina existi\u00f3. Fue una mulata cubana preciosa. La conoc\u00ed y le dije: te voy a llevar por el mundo, el mundo entero sabr\u00e1 tu nombre\u00bb. \u00abY cumpl\u00ed mi promesa. Llev\u00e9 a Macorina por todos lados a trav\u00e9s de mi canci\u00f3n. Ella, antes de morir, pudo o\u00edr su himno y sonre\u00eda\u00bb. \u00abSu nombre era Mar\u00eda Calvo Nordase, y fue la primera mujer que manej\u00f3 un carro en Cuba\u00bb. \u00abEl poeta Alfonso Cam\u00edn le hab\u00eda hecho un poema que yo tom\u00e9 y lo convert\u00ed en mi himno\u00bb. \u00abCuando estren\u00e9 Macorina, M\u00e9xico se espant\u00f3, por eso de \u00abponme la mano aqu\u00ed\u00bb. Fue un esc\u00e1ndalo\u00bb. \u00abMe vetaron gracias a las damas de la liga de la decencia. Para ellas yo era el diablo vivo\u00bb. \u00abPor esa prohibici\u00f3n, mi m\u00fasica se difundi\u00f3 much\u00edsimo m\u00e1s, por toda Am\u00e9rica. Gracias por eso, se\u00f1oras decentonas\u00bb.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>-\u00bfQui\u00e9n es ella? La de la camisa blanca, \u00bfqui\u00e9n es?<\/p>\n<p>La pregunta la hac\u00eda la pintora Frida Kahlo. La mujer de la camisa, Chavela. Un amigo la hab\u00eda llevado a una fiesta en la Casa Azul de Coyoac\u00e1n, la casa de Frida y de su esposo, el pintor Diego Rivera. Esa noche naci\u00f3 una relaci\u00f3n eterna. Chavela vivi\u00f3 un a\u00f1o donde Frida, con ella y con Diego. A veces no hab\u00eda dinero ni para la comida. Pero se re\u00edan. Y creaban. \u00abElla fue uno de mis grandes amores\u00bb, dijo de Frida. De la pintora se conoci\u00f3 una carta escrita a mano en la que hablaba del amor y la pasi\u00f3n que sent\u00eda por Chavela.<\/p>\n<p>Algo ten\u00eda La Vargas, algo m\u00e1s all\u00e1 de su forma de cantar, que no era otra cosa que su propia vida. Les gan\u00f3 la batalla a las otras voces femeninas que entonces se divid\u00edan el p\u00fablico, entre ellas Lucha Villa o Lola Beltr\u00e1n. Porque lo suyo era otra cosa. No cantaba con mariachis: era su voz y un par de guitarras. No daba conciertos, era un ritual. \u00abMi forma de interpretar puede llamarse &#8216;el sabor del amor y del dolor&#8217; \u00ab, explicaba Chavela. Con ese sabor, inmortaliz\u00f3 grandes temas como La llorona, Cruz de olvido, Luz de luna, Macorina, El \u00faltimo trago, El andariego y m\u00e1s y m\u00e1s y m\u00e1s. Su repertorio alcanz\u00f3 a sumar 500 temas.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os 60 estuvieron llenos de contratos, de dinero, de carros lujosos (tuvo uno de los primeros Jaguar que se vieron en el DF, pero lo estrell\u00f3 de frente a un \u00e1rbol), de amplias casas. Pero les siguieron unos 70 de infierno. Vargas no pod\u00eda m\u00e1s con su alcoholismo. Llegaba a tumbos a los recitales. Dejaron de contratarla y ella cay\u00f3 en una depresi\u00f3n que la redujo a su habitaci\u00f3n. Una de las pocas veces que sali\u00f3 lo hizo para visitar a su amigo Jos\u00e9 Alfredo cuando muri\u00f3, en noviembre de 1973. Chavela apareci\u00f3 en la funeraria con una botella de tequila. Se acerc\u00f3 al ata\u00fad y empez\u00f3 a beber y a cantar. Muchos pensaron que era una loca y trataron de sacarla. La mujer de Jim\u00e9nez los detuvo: Chavela ten\u00eda el derecho ganado a hacer lo que estaba haciendo.<\/p>\n<p>Perdi\u00f3 todo. Tuvo que irse a vivir a la casa de su empleada, Marta. Ni los amigos volvieron a visitarla porque ella los mandaba al diablo. \u00abD\u00e9jenme loca\u00bb, les gritaba. Se desapareci\u00f3 tanto, que llegaron a pensar que hab\u00eda muerto. Tanto que una vez la cantante argentina Mercedes Sosa les pidi\u00f3 a sus fans que si pasaban por M\u00e9xico pusieran flores en la tumba de Chavela.<\/p>\n<p>Hasta que lleg\u00f3 el d\u00eda en que se plante\u00f3 lo siguiente: \u00abO me pego un tiro, o me quito esta borrachera para siempre\u00bb. Las ganas de vivir la llevaron a elegir lo segundo. Le pidi\u00f3 a Marta que le sirviera el \u00faltimo tequila, se lo bebi\u00f3 hasta el fondo. Y a partir de ese momento, ni uno m\u00e1s.<\/p>\n<p>Ten\u00eda 70 a\u00f1os y su nombre casi estaba en el olvido. Pero faltaba m\u00e1s. A comienzo de los 90, dos artistas mexicanas, Liliana Felipe y Jesusa Rodr\u00edguez, que ten\u00edan el bar El H\u00e1bito en el barrio Coyoac\u00e1n, la convencieron de volver a escena. Chavela empez\u00f3 a ir los viernes a cantar all\u00ed. Algunos iban solo a ver si de verdad estaba en sano juicio, otros no ten\u00edan idea de qui\u00e9n era ella. Llegaba sobria y con dos horas de anticipaci\u00f3n para calentar la voz. Y no lo hac\u00eda a la manera habitual, no: Chavela calentaba soltando alaridos como de mujer pose\u00edda. Luego sal\u00eda y cantaba. Pero ese no ser\u00eda su camino de vuelta.<\/p>\n<p>Su resurrecci\u00f3n lleg\u00f3 con Espa\u00f1a. En 1992, el editor espa\u00f1ol (y fan suyo) Manuel Arroyo la visit\u00f3 en su casa y le propuso cantar en Madrid y Sevilla. Un c\u00f3mplice m\u00e1s la esperaba al cruzar el continente: el cineasta Pedro Almod\u00f3var, que termin\u00f3 por ser su \u00abalma gemela\u00bb. Con el temor de un posible fracaso, Chavela lleg\u00f3 y cant\u00f3 en teatros emblem\u00e1ticos, como el Lope de Vega. Y triunf\u00f3. Almod\u00f3var termin\u00f3 por convertirla en otra de sus \u00abchicas\u00bb e incluy\u00f3 temas suyos en sus pel\u00edculas (Luz de luna, en Tacones lejanos, y una breve aparici\u00f3n en La flor de mis secretos). De su mano, regres\u00f3 triunfante a M\u00e9xico. \u00abEs muy dif\u00edcil cantarle al amor. Chavela lo hace de forma transparente. Cuando ella abre los brazos, no hay escenario suficientemente grande para contenerla\u00bb, dijo al presentarla por primera vez en el Teatro de Bellas Artes de Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Espa\u00f1a se volvi\u00f3 su segunda casa. El p\u00fablico encontraba en ella la misma sinceridad, el mismo desgarro, de sus artistas flamencos. Le dieron la Gran Cruz de Isabel la Cat\u00f3lica, compraban sus discos, se hizo amiga del cantautor Joaqu\u00edn Sabina, quien le compuso una canci\u00f3n, Por el bulevar de los sue\u00f1os rotos, que dice que las amarguras no son amargas cuando las canta Chavela Vargas.<\/p>\n<p>De esa manera volvi\u00f3 convertida en la &#8216;chamana mayor&#8217; de una generaci\u00f3n de artistas y de un p\u00fablico nuevo. Cuando cumpli\u00f3 90 a\u00f1os, fue declarada Ciudadana Distinguida de M\u00e9xico. Fue al Olympia, de Par\u00eds, al Carnegie Hall, en Nueva York, decenas de ciudades volvieron a pedir su presencia. A Colombia regres\u00f3 en el 2004, con un conciertazo en Corferias. Vargas sol\u00eda recordar sus antiguas visitas al pa\u00eds y los lazos de amistad que cre\u00f3 con algunos colombianos, entre ellos Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez y Alfonso L\u00f3pez Michelsen.<\/p>\n<p>El mes pasado, despu\u00e9s de su visita a Madrid para presentar su nuevo \u00e1lbum en homenaje a Federico Garc\u00eda Lorca, Chavela empez\u00f3 a ver m\u00e1s d\u00e9bil su salud. En a\u00f1os pasados le hab\u00edan diagnosticado insuficiencia renal y, en una ocasi\u00f3n, pas\u00f3 por el quir\u00f3fano por una oclusi\u00f3n intestinal. Desde hace m\u00e1s o menos un lustro, dej\u00f3 de caminar. Un d\u00eda intent\u00f3 levantarse, y no pudo. \u00abEs la vida, cobr\u00e1ndome su sueldo\u00bb, dijo. Se acomod\u00f3 a su silla y a permanecer con sus gafas oscuras. As\u00ed lleg\u00f3 a Madrid, el pasado julio, \u00aba pagar una deuda de amor\u00bb.<\/p>\n<p>De regreso a casa, una arritmia cardiaca, una bronconeumon\u00eda y su falla renal descompensada, la enviaron a la cl\u00ednica. Ya hab\u00eda advertido que no quer\u00eda ni un segundo de vida artificial (porque artificial y Chavela no combinan). De manera que, ante la gravedad de su estado, solo fue esperar a que la chamana le dijera que s\u00ed a la muerte. Quer\u00eda morirse un martes, un d\u00eda aburrido en el que no pasa nada, dec\u00eda. Pero lo hizo un domingo.<\/p>\n<p>-No me hable de usted -me pidi\u00f3 un d\u00eda-. Le hice caso.<\/p>\n<p>Hoy tambi\u00e9n:<\/p>\n<p>-Que te vaya bonito, Chavela.<\/p>\n<p>MAR\u00cdA PAULINA ORTIZ, EL TIEMPO<\/p>\n<p><div class=\"media-container 16by9\"  style=\"text-align:center;border:solid;border-width:1px;border-color:#000;background-color:#000;margin:10px 0;padding:5px;\"><iframe width=\"580\" height=\"381\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/NGaS-yLMzSA?autohide=1&rel=0\" frameborder=\"0\" allowfullscreen><\/iframe><\/div><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e9xico \u2022 En medio de aplausos arrib\u00f3 a Bellas Artes el cuerpo de Chavela Vargas, mientras que el mariachi cantaba el tema \u00abEl \u00daltimo trago\u201d. En medio del recinto fue colocado el f\u00e9retro de la \u00abchamana\u00bb para dar inicio con el segundo de sus homenajes. 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