{"id":170419,"date":"2026-11-02T15:48:35","date_gmt":"2026-11-02T23:48:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/?p=170419"},"modified":"2026-11-02T16:34:21","modified_gmt":"2026-11-03T00:34:21","slug":"en-ensenada-hay-palmeras-que-parecen-haber-encontrado-una-oportunidad-inmobiliaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/170419\/en-ensenada-hay-palmeras-que-parecen-haber-encontrado-una-oportunidad-inmobiliaria.html","title":{"rendered":"En Ensenada hay palmeras que parecen haber encontrado una oportunidad inmobiliaria"},"content":{"rendered":"<p>En Ensenada hay palmeras que parecen haber encontrado una oportunidad inmobiliaria en cualquier resquicio. Junto a un poste, entre la banqueta y el pavimento, al pie de otra palmera crecen dos o tres al mismo tiempo; o en ese pedacito de tierra donde apenas cabr\u00eda una escoba, aparece una nueva planta.<\/p>\n<p>Nadie tuvo que inaugurarlas. Tampoco necesit\u00f3 discurso, corte de list\u00f3n ni fotograf\u00eda oficial. Una semilla encontr\u00f3 d\u00f3nde germinar y empez\u00f3 a crecer.<\/p>\n<p>Las fotograf\u00edas que acompa\u00f1an esta reflexi\u00f3n documentan precisamente eso: palmeras j\u00f3venes junto a infraestructura urbana, vegetaci\u00f3n apretada entre superficies de concreto y ejemplares de distintos tama\u00f1os compartiendo espacios reducidos.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.facebook.com\/plugins\/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FEnsenadaForever%2Fposts%2Fpfbid0dssTP59jPomA6PgnsaxTag8KbeUpBQtGWrCUiYz2me6qTW22xWEy3pJdBbwoYYV9l&#038;show_text=true&#038;width=500\" width=\"500\" height=\"792\" style=\"border:none;overflow:hidden\" scrolling=\"no\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"true\" allow=\"autoplay; clipboard-write; encrypted-media; picture-in-picture; web-share\"><\/iframe><\/p>\n<p>La naturaleza aprovecha las oportunidades. La pregunta es cu\u00e1nto tiempo dejamos pasar antes de revisar si ese crecimiento es compatible con una ciudad transitable.<\/p>\n<p>Conviene empezar por el origen. Las palmeras de abanico fotografiadas por este medio presentan caracter\u00edsticas compatibles con el g\u00e9nero Washingtonia. Una de sus especies m\u00e1s utilizadas como ornamental, Washingtonia robusta, es originaria del noroeste de M\u00e9xico. La literatura cient\u00edfica ubica poblaciones naturales en la pen\u00ednsula de Baja California, particularmente hacia su mitad sur, y en algunos sitios de Sonora. Su presencia regional tiene historia; su aparici\u00f3n junto a un poste requiere otra explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa explicaci\u00f3n incluye sus frutos y semillas. La Universidad Estatal de Carolina del Norte se\u00f1ala que las aves comen los frutos de Washingtonia robusta y dispersan sus semillas. Por su parte, la Universidad de California en Davis registra que puede establecerse en ambientes urbanos a partir de ejemplares plantados y que el agua tambi\u00e9n puede transportar sus semillas.<\/p>\n<p>Por eso resulta razonable relacionar algunas de estas apariciones espont\u00e1neas con palmeras ornamentales cercanas y con el movimiento de semillas. Lo que no podemos asegurar, solamente viendo las fotograf\u00edas, es qu\u00e9 ave deposit\u00f3 cada semilla, de qu\u00e9 ejemplar provino o si todas las plantas llegaron de la misma manera.<\/p>\n<p>Los p\u00e1jaros, por cierto, quedan absueltos de cualquier responsabilidad administrativa. Bastante hacen con sobrevivir como para exigirles que consulten el programa de desarrollo urbano antes de posarse en un cable.<\/p>\n<p><strong>A quienes s\u00ed podemos pedirles planeaci\u00f3n es a los responsables del espacio p\u00fablico.<\/strong><\/p>\n<p>Porque una cosa es disfrutar una palmera en un sitio adecuado y otra dejar que cualquier brote se convierta, por simple paso del tiempo, en un ocupante permanente de la banqueta.<\/p>\n<p>El peat\u00f3n necesita espacio. Tambi\u00e9n quien utiliza silla de ruedas, quien camina con bast\u00f3n o quien empuja una carriola. Cuando una planta empieza a extender hojas y pec\u00edolos hacia el paso, corresponde revisar su ubicaci\u00f3n antes de que el conflicto sea mayor.<\/p>\n<p>Tampoco hace falta inventar da\u00f1os para justificar esa revisi\u00f3n. Una fotograf\u00eda de una palmera junto a concreto deteriorado no demuestra que sus ra\u00edces hayan causado la fractura. El argumento suficiente est\u00e1 a la vista: hay vegetaci\u00f3n creciendo en espacios cuya funci\u00f3n principal es permitir el tr\u00e1nsito y alojar infraestructura.<\/p>\n<p>Y el mantenimiento s\u00ed importa. La evaluaci\u00f3n de la Universidad de California en Davis advierte que las hojas grandes que caen desde palmeras altas pueden provocar lesiones y que sus pec\u00edolos tienen bordes capaces de cortar. Tambi\u00e9n identifica las hojas secas acumuladas como un riesgo de incendio. Son motivos para inspeccionar y atender los ejemplares seg\u00fan su condici\u00f3n.<\/p>\n<p>No podemos hablar de una \u201cplaga de palmeras\u201d porque expresar\u00eda hartazgo ante su proliferaci\u00f3n desordenada. Y no es as\u00ed. Pero el diagn\u00f3stico que hace falta debe precisar especies, ubicaciones, condiciones y riesgos. Las fotograf\u00edas aportan evidencia de casos concretos; para conocer la magnitud del fen\u00f3meno en toda Ensenada se necesita un inventario.<\/p>\n<p>De ah\u00ed tendr\u00eda que salir un programa sencillo y verificable: conservar los ejemplares adecuados, dar mantenimiento donde corresponda y resolver oportunamente los brotes que aparecen en sitios incompatibles con el uso del espacio p\u00fablico. La poda por s\u00ed sola no cambia el lugar donde naci\u00f3 una palmera.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n necesitamos elegir mejor qu\u00e9 plantamos y d\u00f3nde. Cada jardinera y cada camell\u00f3n deber\u00edan responder a una intenci\u00f3n: sombra, paisaje, biodiversidad, seguridad y facilidad de mantenimiento. Dejar crecer lo que cay\u00f3 primero es una forma muy c\u00f3moda de renunciar a esa tarea.<\/p>\n<p>Ensenada merece vegetaci\u00f3n cuidada y banquetas utilizables. Merece que el mantenimiento llegue cuando el problema todav\u00eda cabe en una peque\u00f1a intervenci\u00f3n, antes de convertirse en otro expediente que nadie sabe a qui\u00e9n le toca.<\/p>\n<p><strong>Las aves seguir\u00e1n distribuyendo semillas. Eso forma parte de la naturaleza.<\/strong><\/p>\n<p>Lo que hace falta es que el Ayuntamiento distribuya responsabilidades, programe el trabajo y d\u00e9 resultados.<br \/>\nPorque una semilla necesita apenas una grieta para crecer. El abandono necesita que todos sigamos pasando de largo.<\/p>\n<p><strong>Nota al calce:<\/strong> Daniel Quintero Pe\u00f1a encabez\u00f3 el XVI Ayuntamiento de Ensenada durante el periodo 1998\u20132001. Como testimonio personal, recuerdo la plantaci\u00f3n de palmeras en la entrada a Ensenada y el bulevar Costero durante aquella administraci\u00f3n. Queda pendiente corroborar documentalmente las especies utilizadas y su posible relaci\u00f3n con los ejemplares que hoy germinan espont\u00e1neamente en distintos puntos de la ciudad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Ensenada hay palmeras que parecen haber encontrado una oportunidad inmobiliaria en cualquier resquicio. Junto a un poste, entre la banqueta y el pavimento, al pie de otra palmera crecen dos o tres al mismo tiempo; o en ese pedacito de tierra donde apenas cabr\u00eda una escoba, aparece una nueva planta. Nadie tuvo que inaugurarlas. Tampoco necesit\u00f3 discurso, corte de list\u00f3n ni fotograf\u00eda oficial. 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