{"id":170267,"date":"2026-09-23T12:07:55","date_gmt":"2026-09-23T19:07:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/?p=170267"},"modified":"2026-09-23T12:07:55","modified_gmt":"2026-09-23T19:07:55","slug":"una-cronica-de-la-mierdificacion-de-internet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/170267\/una-cronica-de-la-mierdificacion-de-internet.html","title":{"rendered":"Una cr\u00f3nica de la mierdificaci\u00f3n de Internet"},"content":{"rendered":"<p>Una cr\u00f3nica de la mierdificaci\u00f3n de Internet, de la biblioteca universal al centro comercial infinito.<\/p>\n<p>Hubo un tiempo en que entrar a Internet ten\u00eda algo de expedici\u00f3n.<\/p>\n<p>Uno encend\u00eda la computadora, escuchaba aquel chirrido met\u00e1lico del m\u00f3dem y esperaba pacientemente a que la m\u00e1quina consiguiera conectarse con otro mundo. No hab\u00eda algoritmos tratando de adivinar qu\u00e9 nos har\u00eda permanecer diez minutos m\u00e1s frente a la pantalla. Hab\u00eda p\u00e1ginas. Muchas horribles. Fondos negros, letras fluorescentes, GIF animados, contadores de visitas y botones que dec\u00edan \u201cUnder Construction\u201d.<\/p>\n<p>Pero eran nuestras.<\/p>\n<!--[if lt IE 9]><script>document.createElement('audio');<\/script><![endif]-->\n<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-170267-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2026\/09\/mierdificacion-rock-and-roll.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2026\/09\/mierdificacion-rock-and-roll.mp3\">https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2026\/09\/mierdificacion-rock-and-roll.mp3<\/a><\/audio>\n<p>Internet parec\u00eda una ciudad levantada por aficionados. Cada quien constru\u00eda su peque\u00f1o local, su biblioteca, su foro, su p\u00e1gina personal.<\/p>\n<p>Y para encontrar algo hab\u00eda que buscarlo. Literalmente. Primero lleg\u00f3 el buscador. Cuando aparecieron los grandes motores de b\u00fasqueda, aquello pareci\u00f3 magia. Escrib\u00edas unas palabras y, en fracciones de segundo, aparec\u00edan p\u00e1ginas relacionadas con lo que quer\u00edas encontrar.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2026\/09\/enshittification-o-mierdificacion-1024x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"aligncenter size-large wp-image-170268 img-responsive \" srcset=\"https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2026\/09\/enshittification-o-mierdificacion-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2026\/09\/enshittification-o-mierdificacion-300x300.jpg 300w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2026\/09\/enshittification-o-mierdificacion-315x315.jpg 315w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2026\/09\/enshittification-o-mierdificacion-768x768.jpg 768w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2026\/09\/enshittification-o-mierdificacion-40x40.jpg 40w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2026\/09\/enshittification-o-mierdificacion.jpg 1254w\" sizes=\"(max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/p>\n<p>La promesa era extraordinaria:<\/p>\n<p>organizar el conocimiento del mundo. Durante alg\u00fan tiempo funcion\u00f3 bastante bien. Si buscabas c\u00f3mo reparar una cafetera, probablemente encontrabas a alguien que hab\u00eda reparado una. Si quer\u00edas informaci\u00f3n sobre fotograf\u00eda, llegabas al blog de un fot\u00f3grafo. Si necesitabas una receta, alguien te dec\u00eda los ingredientes y c\u00f3mo prepararla. Sin contarte primero c\u00f3mo su abuela descubri\u00f3 el cilantro durante unas vacaciones de verano de 1973.<\/p>\n<p>Internet resolv\u00eda problemas.<\/p>\n<p>Y precisamente por eso empez\u00f3 a valer una fortuna. Despu\u00e9s llegaron todos. Las empresas descubrieron que millones de personas pasaban horas conectadas. Los medios llegaron. Las tiendas llegaron. Los bancos llegaron. Los pol\u00edticos llegaron. La publicidad lleg\u00f3.<\/p>\n<p>Y entonces ocurri\u00f3 algo inevitable: alguien pregunt\u00f3 cu\u00e1nto dinero pod\u00eda sacarse de aquello. La respuesta fue: much\u00edsimo.<\/p>\n<p>Las p\u00e1ginas empezaron a competir por aparecer primero en los buscadores. Naci\u00f3 una industria entera dedicada a convencer al algoritmo de que una p\u00e1gina merec\u00eda estar arriba. Al principio aquello ten\u00eda sentido. Despu\u00e9s comenz\u00f3 la guerra. Ya no bastaba con escribir la mejor respuesta. Hab\u00eda que escribir la respuesta que Google creyera que era la mejor respuesta. Y esas dos cosas dejaron lentamente de ser lo mismo.<\/p>\n<p>Llegaron las redes sociales.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s ocurri\u00f3 otra revoluci\u00f3n. Ya no ten\u00edamos que ir a buscar Internet. Internet ven\u00eda a buscarnos. Facebook nos mostr\u00f3 a nuestros amigos. Twitter nos mostr\u00f3 la conversaci\u00f3n p\u00fablica. YouTube convirti\u00f3 a cualquiera con una c\u00e1mara en broadcaster. Instagram convirti\u00f3 el tel\u00e9fono en escaparate. Parec\u00eda maravilloso.Y durante algunos a\u00f1os lo fue. Pero aquellas empresas tambi\u00e9n necesitaban ganar dinero.<\/p>\n<p>Primero dijeron:<\/p>\n<p>\u201cInvita a tus amigos.\u201d<\/p>\n<p>Despu\u00e9s:<\/p>\n<p>\u201cPublica contenido.\u201d<\/p>\n<p>Luego:<\/p>\n<p>\u201cConsigue seguidores.\u201d<\/p>\n<p>Miles de personas trabajaron durante a\u00f1os construyendo comunidades dentro de plataformas que no les pertenec\u00edan. Cuando esas comunidades estuvieron suficientemente grandes, apareci\u00f3 el siguiente mensaje: \u201cSi quieres que tus seguidores vean lo que publicas, p\u00e1game.\u201d<\/p>\n<p>El truco hab\u00eda funcionado.<\/p>\n<p>Hab\u00edamos construido gratuitamente el centro comercial. Ahora ten\u00edamos que pagar renta para abrir nuestro propio negocio dentro de \u00e9l.<\/p>\n<p>El algoritmo tom\u00f3 el volante. Al principio ve\u00edamos lo que publicaban las personas que hab\u00edamos decidido seguir. Eso result\u00f3 demasiado sencillo. Las plataformas descubrieron algo mucho m\u00e1s rentable: mostrar aquello que pudiera mantenernos mirando. No necesariamente lo mejor. No necesariamente lo verdadero. No necesariamente lo que hab\u00edamos solicitado. Lo que generara reacci\u00f3n. Indignaci\u00f3n. Deseo. Miedo. Curiosidad. Envidia. Morbo.<\/p>\n<p>El objetivo dej\u00f3 de ser satisfacer al usuario. El objetivo empez\u00f3 a ser retenerlo. Una persona satisfecha encuentra su respuesta y se marcha. Una persona irritada puede seguir haciendo scroll durante dos horas. Para determinados modelos de negocio, la segunda vale m\u00e1s. <\/p>\n<p>Y entonces Internet aprendi\u00f3 a estorbarnos.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana descubrimos que abrir una p\u00e1gina se hab\u00eda convertido en superar una carrera de obst\u00e1culos. \u201cEste sitio utiliza cookies\u201d. Aceptar. \u201cSuscr\u00edbete a nuestro bolet\u00edn.\u201d Cerrar. \u201c\u00bfQuieres recibir notificaciones?\u201d No. \u201cPerm\u00edtenos conocer tu ubicaci\u00f3n.\u201d No. \u201cReproduce este video autom\u00e1ticamente.\u201d No. \u201cAntes de continuar mira este anuncio.\u201d Bueno. \u201cDesactiva tu bloqueador de publicidad.\u201d \u00a1Chingada madre! Finalmente llegabas al contenido. Y quiz\u00e1 descubr\u00edas que no dec\u00eda nada. <\/p>\n<p>La gran f\u00e1brica de palabras.<\/p>\n<p>Entonces lleg\u00f3 una nueva perversi\u00f3n. Internet descubri\u00f3 que pod\u00eda fabricar contenido exclusivamente para capturar b\u00fasquedas.<\/p>\n<p>Buscas:<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1nto tiempo tarda un huevo en cocerse? Y recibes: \u201cDesde tiempos ancestrales, el huevo ha formado parte de la alimentaci\u00f3n de millones de personas alrededor del mundo\u2026\u201d No pregunt\u00e9 la historia universal del huevo. Pregunt\u00e9 cu\u00e1nto tarda. Pero responder simplemente \u201centre 8 y 10 minutos\u201d produce muy pocas oportunidades para colocar publicidad. As\u00ed nacieron millones de p\u00e1ginas con miles de palabras cuyo prop\u00f3sito no era informar. Era hacerte permanecer dentro de ellas. M\u00e1s palabras. Menos informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El comercio tambi\u00e9n aprendi\u00f3 el truco.<\/p>\n<p>Las plataformas comerciales comenzaron facilitando compras. Despu\u00e9s descubrieron que pod\u00edan cobrar a los vendedores por aparecer antes. Entonces una b\u00fasqueda dej\u00f3 de responder necesariamente: \u201c\u00bfCu\u00e1l es el mejor producto?\u201d. Y comenz\u00f3 a responder: \u201c\u00bfQui\u00e9n pag\u00f3 para aparecer primero?\u201d.<\/p>\n<p>Los resultados org\u00e1nicos fueron desplaz\u00e1ndose.<\/p>\n<p>Publicidad.<\/p>\n<p>Patrocinados.<\/p>\n<p>Recomendados.<\/p>\n<p>Promocionados.<\/p>\n<p>Pura publicidad disfrazada de resultado.<\/p>\n<p>Y en alg\u00fan momento empezamos a necesitar buscar d\u00f3nde terminaban los anuncios para descubrir d\u00f3nde comenzaba realmente Internet. Las plataformas comenzaron a orde\u00f1ar ambos lados Aqu\u00ed aparece la palabra que resume todo esto:<\/p>\n<p>Enshittification, o en espa\u00f1ol: Mierdificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La idea es brutalmente sencilla. Una plataforma empieza siendo excelente para los usuarios porque necesita atraerlos. Cuando los tiene atrapados, comienza a empeorar la experiencia para beneficiar a quienes pagan. Cuando tambi\u00e9n tiene atrapados a anunciantes, vendedores y productores, comienza a exprimirlos a ellos. Finalmente la plataforma concentra el valor.<\/p>\n<p>Y todos los dem\u00e1s reciben menos. El usuario. El creador. El vendedor. El medio. El desarrollador. Todos excepto la plataforma.<\/p>\n<p><strong>Y cuando pens\u00e1bamos que ya hab\u00eda suficiente basura\u2026 lleg\u00f3 la inteligencia artificial<\/strong><\/p>\n<p>La inteligencia artificial puede ser una herramienta extraordinaria. Puede investigar, traducir, resumir, programar, crear m\u00fasica, editar im\u00e1genes y multiplicar capacidades humanas. Pero Internet descubri\u00f3 inmediatamente otra posibilidad: fabricar basura a escala industrial.<\/p>\n<p>Antes alguien pod\u00eda crear diez p\u00e1ginas in\u00fatiles. Ahora puede producir diez mil. Textos autom\u00e1ticos. Videos autom\u00e1ticos. Voces autom\u00e1ticas. Fotos autom\u00e1ticas. Comentarios autom\u00e1ticos. Rese\u00f1as autom\u00e1ticas. Personas que no existen recomendando productos que nunca probaron.<\/p>\n<p>Art\u00edculos generados por m\u00e1quinas para aparecer en buscadores administrados por m\u00e1quinas y ser le\u00eddos por otras m\u00e1quinas que despu\u00e9s utilizan esos mismos art\u00edculos para contestarle a un ser humano. Una serpiente digital comi\u00e9ndose su propia cola.<\/p>\n<p>La red comienza a llenarse de contenido que existe \u00fanicamente porque otro algoritmo puede consumirlo.<\/p>\n<p><strong>Mucho contenido. Poca experiencia. Poca vida. Poca humanidad.<\/strong><\/p>\n<p>Y aqu\u00ed estamos.<\/p>\n<p>Tenemos computadoras miles de veces m\u00e1s poderosas que aquellas con las que comenz\u00f3 Internet. Conexiones extraordinariamente r\u00e1pidas. Toda la m\u00fasica. Todos los mapas. Millones de libros. Miles de millones de fotograf\u00edas. Bibliotecas completas. Universidades. Museos. Peri\u00f3dicos. Pel\u00edculas. Conocimiento humano acumulado durante siglos disponible en un aparato que llevamos en el bolsillo.<\/p>\n<p>Y aun as\u00ed\u2026 cada vez resulta m\u00e1s frecuente escribir una pregunta sencilla y recibir publicidad, basura optimizada, contenido patrocinado, videos irrelevantes y respuestas fabricadas para mantenernos mirando.<\/p>\n<p>Esa quiz\u00e1 sea la gran iron\u00eda de nuestra \u00e9poca.<\/p>\n<p>Nunca tuvimos tanta informaci\u00f3n. Nunca fue tan f\u00e1cil publicarla. Y nunca hab\u00eda existido tanta basura compitiendo por nuestra atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero Internet todav\u00eda est\u00e1 ah\u00ed.<\/p>\n<p>Conviene no confundir Internet con las plataformas que hoy dominan nuestra experiencia dentro de ella. Todav\u00eda existen investigadores compartiendo conocimiento. Programadores ayud\u00e1ndose. Periodistas investigando. Profesores ense\u00f1ando. Artistas creando. Podcasters conversando. Fot\u00f3grafos mostrando el mundo. Personas escribiendo simplemente porque tienen algo que contar.<\/p>\n<p>Ah\u00ed sigue viviendo aquella vieja promesa. Debajo de las cookies. De los anuncios. Del algoritmo. Del SEO. De los patrocinados. Del contenido basura. De la mierdificaci\u00f3n. Quiz\u00e1 la pr\u00f3xima revoluci\u00f3n digital no consista en crear una computadora m\u00e1s poderosa. Ni otra red social. Ni otra aplicaci\u00f3n. Ni siquiera otra inteligencia artificial.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 sea mucho m\u00e1s sencilla.<\/p>\n<p>Volver a poner a las personas en el centro. Que buscar vuelva a significar encontrar. Que seguir vuelva a significar decidir qu\u00e9 queremos ver. Que crear vuelva a significar comunicar algo y no solamente alimentar un algoritmo. Y que Internet vuelva a recordar para qu\u00e9 naci\u00f3. <\/p>\n<p>No para mantenernos pegados a una pantalla. No para vendernos algo cada quince segundos. No para convertir cada minuto de nuestra atenci\u00f3n en inventario publicitario. Sino para algo extraordinariamente humano: conectarnos, compartir conocimiento y descubrir cosas que todav\u00eda no sab\u00edamos.<\/p>\n<p>Porque Internet no se fue a la mierda de golpe. Fue poquito a poquito. Un anuncio m\u00e1s. Una ventana emergente m\u00e1s. Una recomendaci\u00f3n patrocinada m\u00e1s. Un algoritmo m\u00e1s. Un clic m\u00e1s. Hasta que un d\u00eda entramos buscando una respuesta\u2026<\/p>\n<p>y descubrimos que nosotros siempre fuimos el producto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una cr\u00f3nica de la mierdificaci\u00f3n de Internet, de la biblioteca universal al centro comercial infinito. Hubo un tiempo en que entrar a Internet ten\u00eda algo de expedici\u00f3n. Uno encend\u00eda la computadora, escuchaba aquel chirrido met\u00e1lico del m\u00f3dem y esperaba pacientemente a que la m\u00e1quina consiguiera conectarse con otro mundo. 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