{"id":168799,"date":"2025-12-12T09:38:14","date_gmt":"2025-12-12T17:38:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/?p=168799"},"modified":"2025-12-12T09:38:14","modified_gmt":"2025-12-12T17:38:14","slug":"cuando-maduro-canta-el-pueblo-baila-anatomia-de-un-poder-de-resistencia-en-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/168799\/cuando-maduro-canta-el-pueblo-baila-anatomia-de-un-poder-de-resistencia-en-venezuela.html","title":{"rendered":"Cuando Maduro canta, el pueblo baila: anatom\u00eda de un poder de resistencia en Venezuela"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2025\/12\/maduro.jpeg\" alt=\"Maduro milenio\" class=\"alignnone size-full wp-image-168800 img-responsive \" srcset=\"https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2025\/12\/maduro.jpeg 618w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2025\/12\/maduro-558x315.jpeg 558w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2025\/12\/maduro-300x169.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 618px) 100vw, 618px\" \/><\/p>\n<p><strong>Cuando Maduro habla, el pueblo calla. Cuando Maduro grita, el pueblo aplaude. Cuando Maduro canta, el pueblo baila. As\u00ed se vive un mitin de Nicol\u00e1s Maduro en Caracas, justo en la explanada del Palacio de Miraflores, tan s\u00f3lo 72 horas despu\u00e9s de que venciera el plazo impuesto por el presidente estadunidense Donald Trump para que el mandatario venezolano dejara el cargo.<\/strong><\/p>\n<p>MILENIO estuvo ah\u00ed, y constat\u00f3 que lejos de mostrarse intimidado ante la amenaza de un ataque militar, Maduro sonre\u00eda, levantaba los brazos y se puso a bailar al ritmo del coro \u201cNo guerra, s\u00ed a la paz\u201d. La multitud, te\u00f1ida de rojo, repet\u00eda casi en autom\u00e1tico: \u201cNo war, yes to peace\u201d.<\/p>\n<p>Playeras, gorras, banderas y mantas se mezclaban en una masa roja uniforme. Todos eran simpatizantes del gobierno, aunque algunos admitieron que hab\u00edan sido obligados a acudir. A estas personas, las que trabajan para el gobierno, les llaman \u201cenchufados\u201d.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hab\u00eda muchos adultos mayores, que en Venezuela reciben despensas estatales y una pensi\u00f3n que no supera los seis d\u00f3lares mensuales. La mayor\u00eda lleg\u00f3 en camiones. A m\u00e1s de uno le tomaron lista.<\/p>\n<p>Desde all\u00ed, Maduro desgran\u00f3 un discurso que mezcl\u00f3 nacionalismo, religi\u00f3n y advertencias b\u00e9licas. Habl\u00f3 del orgullo venezolano y de la defensa de la soberan\u00eda ante la presi\u00f3n de Estados Unidos.\u00a0<\/p>\n<p>Record\u00f3 al papa Francisco, asegur\u00f3 ser cat\u00f3lico pese a que la Iglesia venezolana no lo quiere y, poco despu\u00e9s, coquete\u00f3 con las iglesias cristianas evocando a sus fieles como gente buena, respetable.<\/p>\n<p>El evento culmin\u00f3 con la toma de protesta a un comit\u00e9 encargado de dise\u00f1ar planes para defender al pa\u00eds en caso de invasi\u00f3n. Los pu\u00f1os se elevaron al grito de Maduro.<\/p>\n<p>Visto en las pantallas, el fervor subi\u00f3 como espuma. Pero en el terreno, la percepci\u00f3n era distinta; no hab\u00eda tanta gente como mostraban las tomas cerradas de la cadena estatal \u201cVenezolana de Televisi\u00f3n\u201d. Y el \u00e1nimo, festivo ante el l\u00edder, se apag\u00f3 despu\u00e9s de cumplir con el compromiso del mitin.<\/p>\n<p>En Venezuela, la tensi\u00f3n pol\u00edtica se siente desde el primer paso en su territorio. En el Aeropuerto Internacional Sim\u00f3n Bol\u00edvar de Maiquet\u00eda, el recibimiento est\u00e1 lejos del confort y amabilidad que se percibe al momento de llegar a un pa\u00eds amigo.<\/p>\n<p>A lo largo y ancho de la terminal a\u00e9rea, hay carteles con el rostro de Edmundo Gonz\u00e1lez Urrutia y la leyenda SE BUSCA. Un recordatorio constante de la persecuci\u00f3n que se puede librar a quien hable mal o desaf\u00ede al gobierno de Maduro.<\/p>\n<p>En las l\u00edneas de migraci\u00f3n, los agentes observan a cada viajero con sospecha y rutina. Las preguntas se hacen sin rodeos ni tacto, mucho menos con una sonrisa de falsa amabilidad. \u00bfA qu\u00e9 vienes? \u00bfD\u00f3nde te hospedar\u00e1s? \u00bfQui\u00e9n te recibe? \u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n exacta vienes a Venezuela? Los pasaportes son revisados con minuciosidad, porque dadas las condiciones, ya son pocos los que se atreven a hacer turismo.<\/p>\n<p>El viajero que se anime a entrar, se encontrar\u00e1 con que el trayecto desde Maiquet\u00eda hacia Caracas es un desaf\u00edo econ\u00f3mico. Un viaje com\u00fan supera los 50 d\u00f3lares. Sin Uber, y con plataformas como Yummy dependiendo del humor de los conductores para aceptar pagos con tarjeta. Aqu\u00ed casi todo el mundo prefiere el efectivo, escaso en las calles de Caracas.<\/p>\n<p>En ese primer contacto se dibujaba un pa\u00eds lleno de contrastes. Un taxista lo explica con simpleza: \u201cAqu\u00ed la cosa est\u00e1 normal, pero nunca se sabe. Siempre se oye que puede pasar algo\u201d.<\/p>\n<p>Un trabajador p\u00fablico, con veinte a\u00f1os en un ministerio, explicaba que su salario apenas alcanzaba para sobrevivir. Le pagan el m\u00ednimo, calculado en seis d\u00f3lares, m\u00e1s un bono variable que puede ir desde los 100 hasta los 200 d\u00f3lares.\u00a0<\/p>\n<p>\u200bEl problema es que las n\u00f3minas no se pagan en billetes americanos, sino en bol\u00edvares, que pierde su poder adquisitivo en m\u00e1s del 50 por ciento frente al d\u00f3lar.<\/p>\n<p>Las calles de Caracas muestran una belleza desgastada pero persistente: rascacielos ochenteros, avenidas amplias, teatros que sobreviven como testigos de otra \u00e9poca. Y al mismo tiempo, centros comerciales repletos de tiendas de lujo, concesionarios de autos deportivos, vitrinas con iPhones nuevos.<\/p>\n<p>En los supermercados conviven los productos locales con marcas estadunidenses. En el pa\u00eds que se proclama antiimperialista, florecen las marcas del enemigo, con largas filas en los McDonald\u2019s y KFC. Y un letrero que anuncia: \u201cHugo Boss, pr\u00f3ximamente\u201d.<\/p>\n<p>Conforme avanzaban los d\u00edas, los rumores sobre una posible acci\u00f3n militar estadunidense contra Venezuela crec\u00edan. En caf\u00e9s, taxis y hoteles, la conversaci\u00f3n cambiaba de tono.\u00a0<\/p>\n<p>La ciudad parec\u00eda contraerse ante la posibilidad de algo inminente. Y el mi\u00e9rcoles por la tarde ocurri\u00f3 un detalle que muchos interpretaron como se\u00f1al: el GPS comenz\u00f3 a fallar. Google Maps se volvi\u00f3 err\u00e1tico, las rutas se distorsionaban, la aplicaci\u00f3n se cerraba sin motivo aparente. No era el tel\u00e9fono ni la se\u00f1al: era el entorno.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, lleg\u00f3 otra se\u00f1al: la suspensi\u00f3n de vuelos internacionales. Wingo y Copa Airlines, las dos aerol\u00edneas extranjeras que a\u00fan operaban pese a la advertencia de Estados Unidos de mantenerse en tierra, dejaron de volar. Oficialmente, hablaron de fallas t\u00e9cnicas en sus sistemas de navegaci\u00f3n. Extraoficialmente, la interpretaci\u00f3n era clara: el espacio a\u00e9reo comenzaba a cerrarse.<\/p>\n<p>Las alternativas para salir del pa\u00eds se redujeron de inmediato. Las aerol\u00edneas nacionales no ten\u00edan disponibilidad y, cuando la ten\u00edan, exig\u00edan d\u00f3lares en efectivo. Nada de tarjetas. Nada de transferencias. Solo billetes. Al final, la \u00fanica v\u00eda viable era comprar un boleto hacia M\u00e9rida y desde all\u00ed buscar una salida terrestre hacia Colombia. El vuelo era corto, pero costoso. M\u00e1s de 100 d\u00f3lares para recorrer poco m\u00e1s de una hora.<\/p>\n<p>\u200bEn M\u00e9rida empezaba otra odisea: encontrar un taxi seguro para viajar hasta San Antonio del T\u00e1chira, en la frontera con C\u00facuta. El trayecto de casi cuatro horas serpenteaba por carreteras deterioradas, golpeadas por a\u00f1os de abandono. El costo del transporte superaba los 3 mil pesos mexicanos, una cifra que volv\u00eda a colocar en perspectiva cu\u00e1nto vale moverse en un pa\u00eds en tensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Al llegar a la frontera, un gesto peque\u00f1o revel\u00f3 mucho sobre el esp\u00edritu venezolano: el taxista pag\u00f3 a un conductor colombiano para cruzar y asegurar el traslado seguro del pasajero hasta el aeropuerto. Le tom\u00f3 una fotograf\u00eda al veh\u00edculo, no como recuerdo, sino como garant\u00eda de entrega. Un acto sencillo, silencioso, que hablaba de una \u00e9tica a\u00fan viva incluso en medio del colapso y la incertidumbre.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.milenio.com\/internacional\/gobierno-de-nicolas-maduro-en-venezuela-como-ha-sido-su-mandato?utm_source=whatsapp&#038;utm_medium=whatsappchannel_milenio\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\">Milenio<\/a><\/p>\n<blockquote class=\"twitter-tweet\">\n<p lang=\"es\" dir=\"ltr\">\u25b6\ufe0f Con m\u00fasica, bailes y poca asistencia: as\u00ed fue como Nicol\u00e1s Maduro realiz\u00f3 un mitin en Venezuela. El mandatario pidi\u00f3 lealtad absoluta ante una posible intervenci\u00f3n de EU<\/p>\n<p> <a href=\"https:\/\/twitter.com\/hashtag\/MILENIO22h?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">#MILENIO22h<\/a> con <a href=\"https:\/\/twitter.com\/AlexDominguezB?ref_src=twsrc%5Etfw\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">@AlexDominguezB<\/a> <a href=\"https:\/\/t.co\/COeXjhzJzr\" target=\"_blank\">pic.twitter.com\/COeXjhzJzr<\/a><\/p>\n<p>&mdash; Milenio (@Milenio) <a href=\"https:\/\/twitter.com\/Milenio\/status\/1999341451612741901?ref_src=twsrc%5Etfw\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">December 12, 2025<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p> <script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Maduro habla, el pueblo calla. Cuando Maduro grita, el pueblo aplaude. Cuando Maduro canta, el pueblo baila. 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