{"id":159688,"date":"2025-03-12T11:16:48","date_gmt":"2025-03-12T18:16:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/?p=159688"},"modified":"2025-03-13T13:27:37","modified_gmt":"2025-03-13T20:27:37","slug":"el-amor-que-nunca-murio-por-rocio-prieto-valdivia-cuento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/159688\/el-amor-que-nunca-murio-por-rocio-prieto-valdivia-cuento.html","title":{"rendered":"El Amor que Nunca Muri\u00f3 | Por Roc\u00edo Prieto Valdivia | CUENTO"},"content":{"rendered":"<p>Diez a\u00f1os hab\u00edan pasado desde que Rebeca y Oscar se conocieron en aquella cafeter\u00eda, d\u00f3nde  antes  estaba la mercer\u00eda del novio  de su t\u00eda tan  amada, de  qui\u00e9n solo conoc\u00eda por las historias  de boca de su t\u00eda;  quiz\u00e1s por eso se enamor\u00f3 de Oscar. Al  principio de su relaci\u00f3n todo era m\u00e1gico, casi irreal. Besarse provocaba en ellos una serie de emociones incontrolables. Sin embargo, con el tiempo, sus sonrisas se fueron quebrando, y el amor que compart\u00edan se fue desgastando. La relaci\u00f3n, que alguna vez fue un r\u00edo caudaloso de pasi\u00f3n, se fue convirtiendo en algo que apenas pod\u00edan sostener, como si estuvieran atrapados en un ciclo sin fin, del que no sab\u00edan c\u00f3mo escapar. Nadie quer\u00eda cortar el lazo, aunque ambos sab\u00edan que ya no quedaba casi nada de aquel amor que una vez fue tan vibrante.<\/p>\n<p>Parec\u00eda que una fuerza invisible los manten\u00eda juntos, como si estuvieran destinados a compartir su destino. <\/p>\n<p><div class=\"media-container 16by9\"  style=\"text-align:center;border:solid;border-width:1px;border-color:#000;background-color:#000;margin:10px 0;padding:5px;\"><iframe src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/IFNLYEyZW38?autohide=1&rel=0\" frameborder=\"0\" allowfullscreen><\/iframe><\/div><\/p>\n<p>Enfrentaron todos los obst\u00e1culos  y decidieron casarse una tarde de verano; estaban destinados el uno para el otro. Eso lo entendieron la noche de su enlace matrimonial cuando recibieron, como regalo de bodas,  las llaves de una casa antigua: la casona de la familia Mendoza.<\/p>\n<p>Los d\u00edas pasaron  y al regresar de viaje decidieron ir a ver la casa.<\/p>\n<p>Al entrar, la finca los recibi\u00f3 con un aire de desolaci\u00f3n. Las vigas, apolilladas por el paso del tiempo, cruj\u00edan bajo sus pies. La pintura, de un amarillo ocre gastado, ya no pod\u00eda ocultar los estragos del paso de los a\u00f1os. Los ventanales, grandes como bocas de lobos, dejaban entrar la luz con una mirada triste. El olor a humedad invad\u00eda el ambiente, y los muebles victorianos, regalos de la t\u00eda Guillermina, parec\u00edan testigos mudos de historias olvidadas.<\/p>\n<p>Era en esa casa donde todo comenzaba, donde la historia de amor de la t\u00eda Rebeca hab\u00eda florecido y muerto. Ella hab\u00eda sido una joven tan hermosa  cuando conoci\u00f3 a Abraham, el hijo del due\u00f1o de la mercer\u00eda del pueblo, quien, aunque atractivo y encantador, no estaba dispuesto a comprometerse. Los dos se enamoraron apasionadamente, pero su relaci\u00f3n fue marcada por las diferencias sociales y la desaprobaci\u00f3n de su madre. A pesar de los obst\u00e1culos, se entregaron el uno al otro, pero tan pronto la mercer\u00eda de la familia de Abraham cerr\u00f3, con ello, su amor comenz\u00f3 a desmoronarse. Las cartas de amor se fueron apagando lentamente hasta que dejaron de existir por completo.<\/p>\n<p>La t\u00eda Rebeca jam\u00e1s se cas\u00f3, paso  sus a\u00f1os regando sus plantas, a\u00f1os despu\u00e9s, recordaba con nostalgia aquellos momentos.  Una tarde  de septiembre en la soledad de su mecedora, en la sala de la casa, rodeada de sombras de la tarde, cerraba los ojos y reviv\u00eda su primer encuentro con Abraham. Aunque se dec\u00eda  a si misma como consuelo  que \u00e9l hab\u00eda sido un \u201cni\u00f1ito de mam\u00e1\u201d, ella se hab\u00eda enamorado perdidamente de \u00e9l.<\/p>\n<p>Al abrir los ojos, el retrato de Abraham sonre\u00eda desde la pared, y, como por arte de magia, \u00e9l apareci\u00f3 en la puerta, viejo, pero con la misma sonrisa que la hab\u00eda hechizado a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Abraham, susurr\u00f3 la t\u00eda Rebeca, con la voz temblorosa.<br \/>\n\u2014Rebeca, respondi\u00f3 \u00e9l, con la misma voz profunda que hab\u00eda marcado su vida.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3 y fue hacia \u00e9l parec\u00eda que ambos hab\u00edan rejuvenecido en instantes, ella lo beso con tanto amor, en ese momento, Rebeca lo abraz\u00f3, sintiendo su fragilidad. Sinti\u00f3 como si el tiempo se hubiera detenido y, finalmente, comprendi\u00f3 que hab\u00eda encontrado la paz. Con Abraham en sus brazos, se desplom\u00f3 en el suelo, y la casa qued\u00f3 en silencio, como si su historia hubiera llegado a su fin.<\/p>\n<p>Pero la historia de la casa no termin\u00f3 all\u00ed.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de la t\u00eda Rebeca y Abraham, la casa fue heredada por sus sobrinos: Rebeca, una joven dise\u00f1adora de interiores, y Oscar, un escritor de 35 a\u00f1os. Decidieron restaurar la casa, limpiar los recuerdos del pasado y darle una nueva vida. Pero pronto se dieron cuenta de que la casa ten\u00eda algo m\u00e1s que recuerdos. Algo inexplicable suced\u00eda: objetos que se mov\u00edan solos, ruidos extra\u00f1os durante la noche. La casa parec\u00eda tener vida propia, como si estuviera tratando de contarles algo.<\/p>\n<p>Una tarde, mientras estaban sentados en la sala, Rebeca record\u00f3 la historia que le hab\u00eda contado su t\u00eda Guillermina sobre su hermana menor<br \/>\n\u2014Hab\u00edan pasado diez a\u00f1os desde que Rebeca y Abraham se conocieron en aquella mercer\u00eda , dijo, su voz quebr\u00e1ndose al recordar el amor que nunca lleg\u00f3 a florecer.  Al principio todo era tan bonito, tan irreal, que besarse les causaba un sinf\u00edn de paradigmas. Pero con el paso de los d\u00edas, la sonrisa romp\u00eda a pu\u00f1etazos el poco amor que se ten\u00edan.<\/p>\n<p>Oscar la mir\u00f3 curioso y le pregunt\u00f3: <\/p>\n<p>\u2014\u00bfLa historia de tu t\u00eda y Abraham o la nuestra?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed  , respondi\u00f3 ella.  Y tambi\u00e9n la nuestra, sabes  su amor nunca se complet\u00f3. La casa fue testigo de todo.<\/p>\n<p>Rebeca se levant\u00f3 y se preparo un caf\u00e9, mientras lo hac\u00eda sac\u00f3  el retrato de sus t\u00edos  y lo coloc\u00f3 en la pared. Lo toc\u00f3 con la mano izquierda, como si esperara sentir su calidez.<\/p>\n<p>Este se cay\u00f3 sacando  a Oscar de su mutismo abrazo  a su mujer y dijo mientras volv\u00eda a colocar  el retrato en la pared.<\/p>\n<p>\u2014Creo que la casa est\u00e1 tratando de comunicarse con nosotros, dijo Oscar, mirando hacia  la pared.<\/p>\n<p>\u2014Tal vez quiere que descubramos la verdad sobre el pasado.<\/p>\n<p>Esa misma tarde, Rebeca y Oscar decidieron investigar m\u00e1s a fondo. Descubrieron una caja antigua en el \u00e1tico, llena de cartas y fotograf\u00edas. Eran las cartas de amor entre la t\u00eda Rebeca y Abraham. Al leerlas, la casa comenz\u00f3 a transformarse a su alrededor: las paredes se aclararon, las ventanas se abrieron y la luz del sol inund\u00f3 la habitaci\u00f3n. La atm\u00f3sfera de la casa se llen\u00f3 de una sensaci\u00f3n extra\u00f1a y liberadora.<\/p>\n<p>De repente, la habitaci\u00f3n se llen\u00f3 de una luz blanca intensa. Rebeca y Oscar, cegados por el resplandor, se cubrieron los ojos. Cuando la luz se desvaneci\u00f3, se encontraron en una habitaci\u00f3n diferente, en otra \u00e9poca, como si la casa los hubiera transportado al pasado. All\u00ed, en la habitaci\u00f3n, Abraham y la t\u00eda Rebeca los esperaban, sonrientes.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Bienvenidos!, exclam\u00f3 la t\u00eda Rebeca.<br \/>\n\u2014Hemos estado esper\u00e1ndolos.<\/p>\n<p>Rebeca y Oscar se miraron, confundidos.<br \/>\n\u2014\u00bfQu\u00e9 significa esto?, pregunt\u00f3 Rebeca.<\/p>\n<p>La t\u00eda  sonri\u00f3.<br \/>\n\u2014Significa que ustedes son parte de nosotros.<br \/>\nY que nuestra historia no ha terminado a\u00fan.<\/p>\n<p>En ese momento, la habitaci\u00f3n se llen\u00f3 de luz nuevamente, y Rebeca y Abraham desaparecieron, dejando la casa atr\u00e1s, pero llevando con ellos un amor que nunca muri\u00f3.<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente las risas del hijo de Rebeca y Oscar inundaban los jardines y en la  estancia de la casa la t\u00eda Guillermina sentada en la mecedora le contaba al peque\u00f1o Abraham la historia de amor de su t\u00eda abuela Rebeca. <\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2025\/03\/el-amor-que-nunca-murio-por-rocio-prieto-valdivia-cuento.jpg\" alt=\"El Amor que Nunca Muri\u00f3 - Por Roc\u00edo Prieto Valdivia - CUENTO\" class=\"aligncenter size-full wp-image-159690 img-responsive \" srcset=\"https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2025\/03\/el-amor-que-nunca-murio-por-rocio-prieto-valdivia-cuento.jpg 1026w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2025\/03\/el-amor-que-nunca-murio-por-rocio-prieto-valdivia-cuento-276x315.jpg 276w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2025\/03\/el-amor-que-nunca-murio-por-rocio-prieto-valdivia-cuento-263x300.jpg 263w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2025\/03\/el-amor-que-nunca-murio-por-rocio-prieto-valdivia-cuento-768x876.jpg 768w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2025\/03\/el-amor-que-nunca-murio-por-rocio-prieto-valdivia-cuento-898x1024.jpg 898w\" sizes=\"(max-width: 1026px) 100vw, 1026px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diez a\u00f1os hab\u00edan pasado desde que Rebeca y Oscar se conocieron en aquella cafeter\u00eda, d\u00f3nde antes estaba la mercer\u00eda del novio de su t\u00eda tan amada, de qui\u00e9n solo conoc\u00eda por las historias de boca de su t\u00eda; quiz\u00e1s por eso se enamor\u00f3 de Oscar. Al principio de su relaci\u00f3n todo era m\u00e1gico, casi irreal. Besarse provocaba en ellos una serie de emociones incontrolables. Sin embargo, con el tiempo, sus&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":159690,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,24],"tags":[21739,57358,47527],"views":64,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/159688"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=159688"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/159688\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/159690"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=159688"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=159688"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=159688"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}