{"id":155391,"date":"2024-10-20T11:53:53","date_gmt":"2024-10-20T18:53:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/?p=155391"},"modified":"2024-10-20T11:53:53","modified_gmt":"2024-10-20T18:53:53","slug":"la-mercancia-mas-valiosa-son-los-datos-personales-nos-hemos-convertido-en-mercancias-juan-villoro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/155391\/la-mercancia-mas-valiosa-son-los-datos-personales-nos-hemos-convertido-en-mercancias-juan-villoro.html","title":{"rendered":"\u00abLa mercanc\u00eda m\u00e1s valiosa son los datos personales, nos hemos convertido en mercanc\u00edas\u00bb: Juan Villoro"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2024\/10\/juan-villoro-el-universal.jpeg\" alt=\"Juan Villoro - El Universal\" class=\"alignnone size-full wp-image-155392 img-responsive \" srcset=\"https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2024\/10\/juan-villoro-el-universal.jpeg 1100w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2024\/10\/juan-villoro-el-universal-520x315.jpeg 520w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2024\/10\/juan-villoro-el-universal-300x182.jpeg 300w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2024\/10\/juan-villoro-el-universal-768x465.jpeg 768w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2024\/10\/juan-villoro-el-universal-1024x620.jpeg 1024w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2024\/10\/juan-villoro-el-universal-200x120.jpeg 200w\" sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" \/><\/p>\n<p><strong>En un conversatorio con los suscriptores de EL UNIVERSAL por su nuevo libro \u00abNo soy un robot\u00bb (Anagrama), Juan Villoro aborda c\u00f3mo los avances digitales han transformado nuestra relaci\u00f3n con la lectura, la creatividad y la memoria<\/strong><\/p>\n<p>Tom\u00f3 casi un siglo poder identificar los m\u00e1s de 400 geoglifos que se escond\u00edan en el desierto de Per\u00fa, las L\u00edneas de Nazca. Recientemente, un grupo de arque\u00f3logos auxiliados por la Inteligencia Artificial revel\u00f3 que s\u00f3lo les bast\u00f3 un par de meses identificar casi la misma cantidad de figuras que el paso del tiempo trat\u00f3 de enterrar.<\/p>\n<p>Los avances tecnol\u00f3gicos han irrumpido de manera inimaginable hace unas d\u00e9cadas, y han permitido materializar descubrimientos maravillosos en distintas \u00e1reas, aunque el costo ha sido alto, pues en este caudal de desarrollo tambi\u00e9n se han modificado los m\u00e1s sutiles detalles de nuestro d\u00eda a d\u00eda, como la lectura.<\/p>\n<p>En su nuevo libro, No soy un robot, Juan Villoro reflexiona sobre c\u00f3mo la era digital y la tecnolog\u00eda han transformado nuestra relaci\u00f3n con la lectura, esa trinchera que alienta la creatividad y el conocimiento ante una din\u00e1mica donde los algoritmos tratan de imponer su regla, sus condiciones, sus vicios. A trav\u00e9s de distintos g\u00e9neros, el miembro de El Colegio Nacional aborda c\u00f3mo estos nuevos h\u00e1bitos de consumo han ocasionado que nuestra capacidad de retenci\u00f3n disminuya, que los usos de la memoria se debiliten, que seamos cada vez menos cr\u00edticos.<\/p>\n<p>\u201cSomos la primera generaci\u00f3n de la humanidad que debemos demostrar que no somos m\u00e1quinas, se lo demostramos a una m\u00e1quina que nos avala como humanos; es una situaci\u00f3n muy novedosa. La lectura es la gran reserva de lo humano\u201d, explica Villoro.<\/p>\n<p>El editor de la secci\u00f3n de Cultura y Confabulario de EL UNIVERSAL, Julio Aguilar, conversa con Juan Villoro sobre estas transformaciones de las que es presa la lectura. \u201cLo m\u00e1s interesante de los libros es que se escriben y se leen en soledad, pero necesitan la complicidad de los otros\u201d. Este di\u00e1logo se realiz\u00f3 durante el primer c\u00edrculo de lectura que organiz\u00f3 esta casa editorial.<\/p>\n<p>No soy un robot es un ornitorrinco editorial, un libro que tiene la cabeza de ensayo, el cuerpo de cr\u00f3nica, las extremidades de periodismo y los ojos de memoria. Cu\u00e9ntanos de este conjunto de g\u00e9neros en los que est\u00e1 hecho el libro y c\u00f3mo nos introduce al mundo digital.<\/p>\n<p>La verdad es que no pens\u00e9 en escribir un libro, muchas veces uno empieza a abordar un tema de manera muy parcial: en un art\u00edculo period\u00edstico, en el pr\u00f3logo de alg\u00fan colega, en alg\u00fan ensayo, y uno empieza a reflexionar sobre un tema que se va volviendo recurrente. En este caso, la forma en la que nos estamos relacionando culturalmente con el mundo digital. En los \u00faltimos 20 a\u00f1os, nuestra vida ha cambiado por completo, nuestras costumbres e incluso nuestros c\u00f3digos de conducta han cambiado con el mundo digital. De repente, las normas de educaci\u00f3n son otras. Por ejemplo, cuando mandamos un WhatsApp y vemos que ya tiene dos palomitas porque fue recibido, pero pasan tres d\u00edas y no nos contestan, nos ofendemos porque nos dejaron \u201cen visto\u201d. Tambi\u00e9n ha cambiado la relaci\u00f3n entre padres e hijos, queremos que los j\u00f3venes lleguen a la mesa sin estar viendo el tel\u00e9fono todo el tiempo. Empezamos a modificar nuestra manera de leer porque recibimos alertas en los tel\u00e9fonos, podemos bajar textos al celular o a la computadora, entonces leemos en fragmentos y la lectura se ha convertido en un fen\u00f3meno atmosf\u00e9rico, a tal grado que, de repente, sabemos algo aunque no estamos seguros de cu\u00e1l fue la fuente de esa informaci\u00f3n. En el libro cuento algunas escenas bastante chuscas de la vida contempor\u00e1nea: me enter\u00e9 que el actor Ben Affleck hab\u00eda regresado con Jennifer Lopez, pero \u00bfpor qu\u00e9 s\u00e9 esto? No lo busqu\u00e9, no tengo particular inter\u00e9s en estas personas y a\u00fan as\u00ed estoy enterado; ahora, la informaci\u00f3n puede llegarte de una manera atmosf\u00e9rica: subes a un elevador y hay una banda informativa que te est\u00e1 diciendo cosas o cuando entras a un portal de noticias hay algunos art\u00edculos que no reparas mucho en ellas, pero que a\u00fan as\u00ed empiezan a entrar en tu mente.<\/p>\n<p>La manera de leer est\u00e1 cambiando mucho, como no hab\u00eda sucedido desde que se invent\u00f3 el objeto-libro en los siglos XII y XIII, cuando en las abad\u00edas de los escol\u00e1sticos se inventaron los libros individuales. Desde el siglo XII hasta hoy, la forma de leer no hab\u00eda cambiado tanto, es cierto que en el siglo XV la lectura se populariz\u00f3 y democratiz\u00f3 con la imprenta, pero desde entonces no hab\u00edamos tenido un cambio de paradigma, un salto as\u00ed. Me pareci\u00f3 interesante reflexionar sobre estas transformaciones, pero al cabo de los a\u00f1os, de estar escribiendo ciertos art\u00edculos y ensayos, me cuestion\u00e9 sobre lo sabroso que ser\u00eda poder leer un libro de un testigo de todas esas transformaciones, hubiese sido apasionante. Quise hacer algo parecido, claro, con algunos siglos de retraso y ya no con la imprenta que lleva mucho tiempo establecida, pero s\u00ed con las transformaciones digitales porque estamos ante la orilla de un oc\u00e9ano cuyos confines ignoramos.<\/p>\n<p>A partir de tus experiencias, reflexionas c\u00f3mo vivimos el mundo digital, cuando hablas sobre las \u201caplicaciones vamp\u00edricas\u201d es una semejanza muy ilustrativa de la tecnolog\u00eda que nos va chupando la vida. Otra reflexi\u00f3n es la manera en c\u00f3mo se lee, que ahora vamos saltando de pantalla en pantalla y es dif\u00edcil lograr una concentraci\u00f3n. \u00bfEste mundo digital c\u00f3mo te ha cambiado la manera en la que escribes o lees?<\/p>\n<p>A veces la literatura te da claves inesperadas para cosas que la propia literatura no est\u00e1 pensando, una de ellas es la tradici\u00f3n vamp\u00edrica. Me pareci\u00f3 interesante asociar los vampiros con los tel\u00e9fonos celulares porque la caracter\u00edstica peculiar de los vampiros es que le dan la bienvenida a su v\u00edctima, s\u00f3lo atacan a los que ya se han convertido en sus hu\u00e9spedes, es decir, tienen que pasar primero por una relativa seducci\u00f3n; normalmente, los vampiros, empezando por el conde Dr\u00e1cula, son muy atractivos y hospitalarios. Lo mismo nos pasa con el celular, que nos coloca en un mundo de posibilidades ilimitadas, pero no nos damos cuenta de que nos estamos convirtiendo en prisioneros de estos aparatos porque nadie nos va a conocer mejor en nuestra vida que el tel\u00e9fono, hemos dejado tantas huellas en \u00e9l, que puede responder a todas nuestras necesidades. En la pel\u00edcula Her, que es extraordinaria, un hombre se enamora de su sistema operativo, que adem\u00e1s de que tiene la seductora voz de Scarlett Johansson, lo conoce perfectamente y le da la raz\u00f3n en todo, porque todo lo que el usuario quiere se lo manifiesta. Los famosos algoritmos est\u00e1n dedicados a eso, a seducirnos de esta manera porque tienen un inter\u00e9s extractivo. Los vampiros quieren quitarnos la sangre y los tel\u00e9fonos quieren quitarnos los datos personales. Hoy, la mercanc\u00eda m\u00e1s valiosa del planeta son los datos personales y se trafica con ellos; nos hemos convertido en mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>Esto forma parte de los cambios que hemos vivido con las nuevas tecnolog\u00edas, y tambi\u00e9n tiene que ver con lo que comentas, la lectura fragmentada. Es cierto, ahora hay una dispersi\u00f3n en la lectura, si ustedes ven la pantalla de una persona, sobre todo de un adolescente, pueden ver que tiene 30 ventanas abiertas y pasa de una a otra y est\u00e1 un ratito en una y un ratito en otra. Por ejemplo, las nuevas series de televisi\u00f3n tienen una edici\u00f3n mucho mayor a las de antes, en series que ahora son hist\u00f3ricas como Los Sopranos y Breaking Bad hay unas escenas largu\u00edsimas, pero que ya raramente vemos porque el umbral de atenci\u00f3n se ha ido reduciendo. Las personas que solamente leen de manera fragmentaria, es decir los cibernautas, que s\u00f3lo se relacionan con la cultura de la letra a trav\u00e9s de las pantallas, suelen ser particularmente impacientes con los discursos largos y les cuesta trabajo asociar estas lecturas fragmentarias con un todo en el que necesariamente est\u00e1n inscritas, porque toda lectura, por fragmentaria que sea, forma parte de una red de conocimientos, de una red de significados. En cambio, si alguien tiene un adiestramiento como lector de libros puede combinar la lectura en extensi\u00f3n con la lectura fragmentaria, porque la lectura fragmentaria es una invenci\u00f3n que hace mucho est\u00e1 en la literatura. Lo vemos en libros del romanticismo alem\u00e1n o El Quijote de Cervantes; la literatura est\u00e1 hecha de estas rupturas. En la literatura moderna, Pedro P\u00e1ramo, por ejemplo, es una novela totalmente fragmentaria porque no hay cap\u00edtulos como tales, ni hay una l\u00ednea argumental que podamos seguir de principio a fin, hay fragmentos que corresponden a tiempos distintos, de pronto lo que pas\u00f3 antes se pone despu\u00e9s, y nosotros tenemos que tender puentes de sentido para hilar estos fragmentos. Hay una expresi\u00f3n que me parece particularmente sagaz en los tip\u00f3grafos, no s\u00e9 si es exclusiva de los tip\u00f3grafos mexicanos, pero que me parece digna del budismo zen porque es la expresi\u00f3n del espacio que hay entre dos fragmentos de texto, que es un espacio en blanco, pero que tipogr\u00e1ficamente se llama \u201cblanco activo\u201d porque significa que aunque est\u00e1 en blanco quiere decir algo, que la pausa es necesaria; Pedro P\u00e1ramo es una obra maestra del blanco activo, una zona de meditaci\u00f3n zen, un vac\u00edo que significa. El lector literario est\u00e1 adiestrado a tender estos puentes, sabe que Pedro P\u00e1ramo, aunque est\u00e1 hecho de fragmentos en desorden cronol\u00f3gico, responde a un todo, hay un sentido de la unidad que supera la obra. La mejor manera de convivir con las nuevas formas de lectura consiste en mantener la vieja tecnolog\u00eda, la lectura de libros.<\/p>\n<p>En medio de esta neurosis digital, que ilustras muy bien en el libro, es dif\u00edcil que uno pueda continuar con el ritmo de lectura que ten\u00edamos antes de la era digital. Hace tiempo publicamos en EL UNIVERSAL una entrevista con Philip Roth, donde dec\u00eda que ya son demasiadas pantallas las que tenemos todos los d\u00edas y a todas horas para poder leer lo que le\u00edamos antes, \u00e9l reconoc\u00eda que, como lector, hab\u00eda perdido facultades de atenci\u00f3n y tiempo para lograrlo; me llam\u00f3 mucho la atenci\u00f3n su honestidad. \u00bfA ti te ha pasado?<\/p>\n<p>Me cuesta leer mucho tiempo en pantalla, me parece un dispositivo ideal para textos breves, pero descanso de la pantalla leyendo en papel. Ciertamente, el umbral de atenci\u00f3n, en especial de la gente m\u00e1s joven, se ha reducido. Por ello, es muy importante mantener viva la flama de la lectura entre los j\u00f3venes, porque los que se forman como ni\u00f1os lectores y contin\u00faan leyendo en su juventud tienen una capacidad de retenci\u00f3n superior a los que exclusivamente est\u00e1n en el orden digital y que son particularmente impacientes. Tambi\u00e9n est\u00e1 cambiando los usos de la memoria, eso es algo muy importante. Los usos de la memoria se est\u00e1n modificando porque ahora tenemos estas pr\u00f3tesis electr\u00f3nicas, como los tel\u00e9fonos, donde depositamos toda la informaci\u00f3n. Basta pulsar una tecla para tener registrado un n\u00famero, antes ten\u00edamos que aprendernos unos diez o quince tel\u00e9fonos; a\u00fan recuerdo los n\u00fameros de las estaciones de radio a las que marcaba para pedir que pusieran mis canciones favoritas. Claro, hoy es una memoria in\u00fatil, pero me ejercitaba. Estamos perdiendo algunas facultades de retentiva, por ejemplo, para llegar a los lugares: hoy s\u00f3lo basta seguir una flechita en el GPS para llegar a un sitio, antes ten\u00edas que aprenderte una serie de referencias para poder llegar. Ha sucedido que las m\u00e1quinas son cada vez m\u00e1s inteligentes, ah\u00ed entra el tema de la Inteligencia Artificial, pero esto avanza con una rapidez impresionante, al grado que Geoffrey Hinton, conocido como el padre de la IA, quien era el jefe de desarrollo tecnol\u00f3gico de Google, renunci\u00f3 porque pensaba que hab\u00edan desatado un monstruo incapaz de controlar, que la IA aprende demasiado r\u00e1pido y pronto se pod\u00eda gobernar a s\u00ed misma; una profec\u00eda oscura, que esperemos no se cumpla.<\/p>\n<p>Pero hay algo m\u00e1s preocupante: y es que mientras aumenta la inteligencia de las m\u00e1quinas, disminuye la de los seres humanos. En el libro hablo de la relevancia del coeficiente de Flynn, que fue creado por un experto en la estad\u00edstica de la inteligencia: a \u00e9l le interes\u00f3 medir c\u00f3mo la inteligencia evolucion\u00f3 a lo largo del tiempo, empez\u00f3 a hacer estudios masivos de la inteligencia y descubri\u00f3 que, a lo largo del siglo XX, el coeficiente intelectual hab\u00eda aumentado 40 puntos, que es algo enorme porque se supone que una persona con coeficiente intelectual de 140 est\u00e1 rozando la genialidad, ahora imag\u00ednense que la especie humana aument\u00f3 40 puntos en promedio. Desde el punto de vista f\u00edsico, la especie aument\u00f3 once cent\u00edmetros de estatura. Si nosotros vamos a los viejos palacios de la Edad Media y vemos las camas de los reyes, parecen unas camitas de mu\u00f1ecos, los reyes eran peque\u00f1itos, Carlo Magno no era tan magno. La inteligencia se desarroll\u00f3 de la misma manera, pero en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 90 del siglo pasado, Flynn advirti\u00f3 que hab\u00eda una disminuci\u00f3n de dos puntos por d\u00e9cada. \u00bfA qu\u00e9 se debe esto? A que ejercitamos menos nuestra inteligencia porque tenemos todas estas pr\u00f3tesis electr\u00f3nicas.<\/p>\n<p>Uno de los temas inquietantes que abordas es esta l\u00f3gica de c\u00f3mo la gente de pronto se adentra a un c\u00edrculo de s\u00f3lo leer lo que le satisface. Dec\u00eda Unamuno que tambi\u00e9n hay que leer lo que no nos gusta o a gente que piensa diferente a nosotros porque eso nos permite formarnos un criterio. Pero el momento en el que vivimos ahora, es lo contrario, la gente s\u00f3lo busca lo que le gusta, con lo que est\u00e1 de acuerdo.<\/p>\n<p>Tocas un tema esencial, la operaci\u00f3n de los algoritmos, que marcan tendencia a tal grado que se han utilizado pol\u00edticamente, como Cambridge Analytica, la empresa que asesor\u00f3 a partidos pol\u00edticos de m\u00e1s de 30 pa\u00edses y que logr\u00f3 influir en las elecciones, por cierto, contratada en M\u00e9xico para la campa\u00f1a de Enrique Pe\u00f1a Nieto. Lo que hac\u00eda Cambridge fue lograr que la gente asociara a un determinado candidato con las cosas que le gustan a trav\u00e9s de nuestro rastro que dejamos en los tel\u00e9fonos, que son las famosas cookies, esas migas de pan en el bosque encantado de Hansel y Gretel, que le permiten a los algoritmos saber c\u00f3mo satisfacernos. Los algoritmos operan por semejanza: si has buscado viajes a la playa, te salen ofertas a la playa, incluso si s\u00f3lo est\u00e1s hablando sobre ello. Pero como opera por semejanza, propone que, si le\u00edste a cierto autor, tienes que leer a otro semejante. Mientras que, como dec\u00eda Unamuno, la literatura es el reto de la diversidad, puedes leer cosas con las que no est\u00e1s de acuerdo pero que te estimulan en la discusi\u00f3n, tambi\u00e9n puedes leer muchos autores que no sab\u00edas que te pueden gustar; ese es uno de los grandes misterios de la literatura, qui\u00e9n te iba a decir que te identificar\u00edas tan profundamente con un autor ruso del siglo XIX: Dostoievski lo logra. El mundo de las bibliotecas, las ferias de libro, de la lectura misma, te pone en contacto con otros autores que pueden ser una sorpresa para ti. Algo que trat\u00e9 de ejercer en No soy un robot fue la cita de otros autores, una de las cosas que m\u00e1s le agradezco al fil\u00f3sofo Fernando Savater es que es un maestro de la cita, escoge tan bien los fragmentos de otros autores que te dan ganas de leerlos a todos, y son autores que, muchas veces, no conoces nada de ellos.<\/p>\n<p>Esa tendencia de estar buscando s\u00f3lo lo que nos gusta parece que nos lleva a estar enamorados de nosotros mismos, de s\u00f3lo enfrentarnos a lo que estamos de acuerdo. Esto me lleva a otro de los puntos que toca tu libro, el exhibicionismo digital: todo mundo est\u00e1 buscando que se le escuche, que se le vea.<\/p>\n<p>Vivimos la era selfie, aunque tambi\u00e9n es interesante decir que vivimos en un periodismo selfie, que forma parte de la \u00e9poca, que puede dar grandes resultados, pero s\u00f3lo cuando lo que hace el periodista es realmente interesante, porque de pronto leemos cr\u00f3nicas donde parece que la gran noticia es \u00e9l: las cosas que hizo, que si le pusieron botox, o si lo operaron de no s\u00e9 qu\u00e9. Vivimos atrapados en esta din\u00e1mica, la gente considera que si no se toma una selfie con una celebridad, o al escenario donde fue a escuchar un concierto, o junto a una obra famosa de arte, no estuvo ah\u00ed; lo cual nos ha llevado a una sobreexplotaci\u00f3n del exhibicionismo que es tremenda. Me imagino a las ni\u00f1as de hoy cuando sean abuelas, y le digan a sus nietos: \u201cOye, te quiero ense\u00f1ar las 10 millones de fotos que me tom\u00e9 en mi juventud\u201d. \u00bfQui\u00e9n va a querer ver 10 millones de fotos? El mundo de lo digital es el mundo de la multiplicaci\u00f3n inmoderada, en lo digital todo se puede multiplicar: las fotograf\u00edas, los n\u00fameros de amigos en Facebook, los seguidores. Esta multiplicidad de todo, abarata, adelgaza, el sentido real de las cosas; los seguidores no son seguidores, los amigos no son amigos, pero vivimos en un mundo espectral donde creemos que eso tiene un significado, y muchas veces vivimos m\u00e1s tiempo en ese mundo espectral que en el mundo de los hechos.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.eluniversal.com.mx\/cultura\/confabulario\/la-mercancia-mas-valiosa-son-los-datos-personales-nos-hemos-convertido-en-mercancias-juan-villoro\/\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\">El Universal<\/a><\/p>\n<blockquote class=\"twitter-tweet\">\n<p lang=\"es\" dir=\"ltr\">&quot;La mercanc\u00eda m\u00e1s valiosa son los datos personales, nos hemos convertido en mercanc\u00edas&quot;: Juan Villoro <a href=\"https:\/\/t.co\/BvYpEpsvZ9\" target=\"_blank\">https:\/\/t.co\/BvYpEpsvZ9<\/a> via <a href=\"https:\/\/twitter.com\/El_Universal_Mx?ref_src=twsrc%5Etfw\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">@El_Universal_Mx<\/a><\/p>\n<p>&mdash; Ram\u00f3n Tiscare\u00f1o (@rtiscarten) <a href=\"https:\/\/twitter.com\/rtiscarten\/status\/1848015041531912310?ref_src=twsrc%5Etfw\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">October 20, 2024<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p> <script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n<blockquote class=\"twitter-tweet\">\n<p lang=\"es\" dir=\"ltr\">Juan Villoro: &quot;Los datos personales son la principal mercanc\u00eda del planeta&quot; <a href=\"https:\/\/t.co\/CIGzI7Jlx4\" target=\"_blank\">https:\/\/t.co\/CIGzI7Jlx4<\/a> a trav\u00e9s de <a href=\"https:\/\/twitter.com\/abc_cultura?ref_src=twsrc%5Etfw\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">@ABC_Cultura<\/a><\/p>\n<p>&mdash; Kelly Cabana (@KeyCabana) <a href=\"https:\/\/twitter.com\/KeyCabana\/status\/1846956038643192210?ref_src=twsrc%5Etfw\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">October 17, 2024<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p> <script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un conversatorio con los suscriptores de EL UNIVERSAL por su nuevo libro \u00abNo soy un robot\u00bb (Anagrama), Juan Villoro aborda c\u00f3mo los avances digitales han transformado nuestra relaci\u00f3n con la lectura, la creatividad y la memoria Tom\u00f3 casi un siglo poder identificar los m\u00e1s de 400 geoglifos que se escond\u00edan en el desierto de Per\u00fa, las L\u00edneas de Nazca. 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