{"id":143193,"date":"2024-01-26T18:02:35","date_gmt":"2024-01-27T02:02:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/?p=143193"},"modified":"2024-01-26T18:02:35","modified_gmt":"2024-01-27T02:02:35","slug":"gritame-cuando-veas-las-estrellas-por-rocio-prieto-valdivia-colaboradora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/143193\/gritame-cuando-veas-las-estrellas-por-rocio-prieto-valdivia-colaboradora.html","title":{"rendered":"Gr\u00edtame cuando veas las estrellas | Por Roc\u00edo Prieto Valdivia | Colaboradora"},"content":{"rendered":"<p>Fue una noche de oto\u00f1o cuando ella cerr\u00f3 su voz y su eco qued\u00f3 en mi memoria como un hielo que me adormece la garganta. Quisiera olvidarme de todo eso, pero a\u00fan lo recuerdo como una cicatriz que es burda y no tiene curaci\u00f3n alguna.<\/p>\n<p>Sobre la mesita de noche quedaron su celular, su crema y su monedero blanco con negro. Dentro del monedero, un par de billetes de 20 d\u00f3lares, monedas y unas semillas de eucalipto.<\/p>\n<p>El cuarto, a puerta cerrada, fue la \u00faltima morada que la vio debilitarse d\u00eda tras d\u00eda. Las paredes pintadas de amarillo, el cuadro de su esposo colgado frente a ella. En la cama contigua, yo, su verdugo, dormitaba por momentos, siempre alerta a sus quejidos, a su respiraci\u00f3n pausada.<\/p>\n<p>Puedo recordar las \u00faltimas noches junto a ella. Y la vez que me qued\u00e9 dormida. Cuando escuch\u00e9 el estruendo del vaso caer al suelo y me despert\u00f3 abruptamente, enseguida me levant\u00e9 y solo atin\u00e9 a decirle:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe doy agua?<\/p>\n<p>Enseguida, ella me respondi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Pens\u00e9 que estabas dormida, \u00bfC\u00f3mo te doy lata verdad?<\/p>\n<p>Yo, con los ojos a\u00fan adormilados, le contest\u00e9:<\/p>\n<p>\u2014No, solo cerr\u00e9 los ojos un momento, \u00bfquieres platicar? \u00bfTe acuerdas cuando \u00e9ramos ni\u00f1as y t\u00fa nos hac\u00edas pan?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe gustaba mi pan de palitroches?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, me gusta mucho a\u00fan. \u00bfPor qu\u00e9 nos dec\u00edas que eran palitroches?<\/p>\n<p>\u2014A ti y a Lucy no les gustaba el pl\u00e1tano pero s\u00ed el cuento de los palitroches.<\/p>\n<p>Seguimos platicando de muchas cosas. A m\u00ed me gustaba escuchar la historia de mi nacimiento, sobretodo las escenas donde se inclu\u00edan mi padre y ella juntos.<\/p>\n<p>\u00abCu\u00e9ntame c\u00f3mo fue mi nacimiento\u00bb, le ped\u00ed.<\/p>\n<p>Ella volvi\u00f3 a cerrar los ojos. A m\u00ed se me pod\u00eda ver el rostro adormilado y con la boca seca, el bozal en la frente. Siempre que la escuchaba emitir alg\u00fan sonido, me incorporaba, le limpiaba las flemas, le acomodaba el inhalador y est\u00fapidamente el ox\u00edmetro que le cortaba la circulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como pude ser tan est\u00fapida, me lo he repetido tantas veces. Y es que nadie estaba preparado para esta pinche pandemia. Pens\u00e9 cuando lo compraron mis hermanas que era como los que te ponen en el seguro social durante las cirug\u00edas. Solo que el ox\u00edmetro port\u00e1til no se conecta a ning\u00fan lado, solo da el pulso seg\u00fan la oxigenaci\u00f3n de tu torrente sangu\u00edneo. A inyectar me ense\u00f1\u00e9 a ciegas, seg\u00fan yo, Jes\u00fas, un m\u00e9dico veterinario, me hab\u00eda instruido. Como les iba a decir a mis hermanas que no sab\u00eda, me hice la valiente y saqu\u00e9 la casta, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s pod\u00eda hacer ya si el maldito barco hab\u00eda zarpado?<\/p>\n<p>Antes ya hab\u00eda inyectado a una gallina, a un perro, pero a un humano jam\u00e1s. Con la primera inyecci\u00f3n me quise desmayar y fing\u00ed la sonrisa de Brozo.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfVes, no te doli\u00f3 verdad?<\/p>\n<p>\u2014 Casi nada, eres buena. Deber\u00edas estudiar enfermer\u00eda.<\/p>\n<p>Claro, su rostro dec\u00eda otra cosa, apret\u00f3 los labios mientras el l\u00edquido pasaba con lentitud, y yo temerosa sacaba la aguja de su gl\u00fateo izquierdo. Le sali\u00f3 una gotita de sangre y un poco del l\u00edquido. R\u00e1pido le puse la torunda. Por un momento cre\u00ed que chorros de sangre iban a salirse y cerr\u00e9 los ojos unos milisegundos. Enseguida fing\u00ed tener sed y me retir\u00e9 a llorar al ba\u00f1o. Lo hice por unos diez minutos, me ech\u00e9 un poco de agua fr\u00eda, me lav\u00e9 las manos con agua clorada, y volv\u00ed con un poco de fruta, un t\u00e9 caliente, adem\u00e1s lamiendo la cuchara con la poca miel que le qued\u00f3 despu\u00e9s de chorrear la fruta y se la di con un tenedor. Ella apenas abr\u00eda la boca y masticaba con lentitud.<\/p>\n<p>\u2014 No tengo ganas de nada, solo dame el t\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014 \u00c1ndale, come un pedacito, ya casi es hora de las ibuprofeno.<\/p>\n<p>\u2014 Otra vez esas malditas pastillas, siento que me hacen un hueco y me arde el est\u00f3mago.<\/p>\n<p>\u2014 Por eso debes comer algo, anda, le puse miel.<\/p>\n<p>Le ayud\u00e9 a ponerse c\u00f3moda, le arregl\u00e9 su cabello, le unt\u00e9 crema en sus manos y fingi\u00f3 felicidad por un momento. \u00bfO es que realmente esa mujer de 65 a\u00f1os era feliz a pesar de la enfermedad?<\/p>\n<p>Mordisque\u00f3 con lentitud cada trozo de fruta. A\u00fan ten\u00eda fuerzas y sosten\u00eda la taza con el t\u00e9 tibio, su favorito de hierbas invernales. Yo odiaba los t\u00e9s, y el caf\u00e9 no lo pod\u00eda tomar tantas desveladas, y las preocupaciones me daban taquicardias. Ya me empezaba a sentir cansada, ten\u00eda ojeras, casi no ve\u00eda el sol, solo est\u00e1bamos dos personas, una de mis hermanas y yo, seg\u00fan hicimos un trato: una la cuidar\u00eda de noche y la otra de d\u00eda.<\/p>\n<p>Al cuarto atardecer, mi hermana dormitaba d\u00eda y noche para anestesiar el dolor, supongo. Algunas veces tuve que tocarle a la puerta para despertarla porque yo me pon\u00eda hist\u00e9rica si alg\u00fan medicamento se terminaba, sobre todo s\u00ed ya era de tarde, porque el carro de mi hermana no ten\u00eda los faros delanteros en buen estado. Adem\u00e1s, les hac\u00eda miles de llamadas a los tres restantes que solo se comunicaban v\u00eda celular o mensajes de texto. Pinch\u00e9s mensajes serv\u00edan de poco, porque nadie vio mi frustraci\u00f3n cuando a las dos de la madrugada casi se me ahogaba con las malditas flemas o la vez que me qued\u00e9 dormida poni\u00e9ndole el inhalador para abrirle los pulmones y ella pudiera al menos respirar un poco mejor. A m\u00ed nadie me dijo que los padres se convierten en tus hijos y hay que abrirles la boca para que coman, ni que tienes que cuidar su respiraci\u00f3n, hacer de psic\u00f3logo, de testamentaria, cargar tanques de ox\u00edgeno que pesan una maldita tonelada. Jam\u00e1s en mi casa cargu\u00e9 un garraf\u00f3n porque no lo pod\u00eda, la verdad no s\u00e9 c\u00f3mo jodidos mov\u00edamos el tanque de ox\u00edgeno, si mal com\u00edamos mi hermana y yo.<\/p>\n<p>Nadie me lo dijo, tampoco me lo imagin\u00e9. Siempre cuando no estaba de acuerdo con el compartimento inadecuado seg\u00fan yo de mi enferma, le repet\u00eda a mi hermana que ella la iba a cuidar, y termin\u00e9 siendo yo la madre, la enfermera, su verdugo, su pa\u00f1o l\u00e1grimas y la encargada, por si fuera poco, de hacer la peor rabieta del mundo cuando me dijeron que ya hab\u00eda muerto, aunque lo sab\u00eda. Mi mente poblada de insertidrume no lo quer\u00eda aceptar, tir\u00e9 la mesa con los medicamentos, sal\u00ed y le grit\u00e9 a mi hermano que era un maric\u00f3n por no ir a ver a mi madre esa tarde.<\/p>\n<p>Algunas noches quisiera despertar del sue\u00f1o y no logro hacerlo. Y por si fuera poco, hace d\u00edas encontr\u00e9 su monedero en mi caj\u00f3n. Lo abr\u00ed y ah\u00ed estaba la carta que le escrib\u00ed como una promesa cuando me convert\u00ed en abuela. \u00abAh\u00ed estar\u00e9\u00bb, dec\u00eda. \u00abSiempre a tu lado\u00bb. \u00abGr\u00edtame cuando veas las estrellas\u00bb. Ahora todo me hace sentido, mi madre se fue en el oto\u00f1o del 2020 y su \u00faltimo aliento de voz fue para m\u00ed.<\/p>\n<p>Mi hermana le sosten\u00eda la mano, yo le besaba la cara y en ese momento abri\u00f3 sus ojos y mi nombre se fue apagando en sus labios, mientras yo le repet\u00eda: te amo, aqu\u00ed estoy. Todas esas palabras fueron en vano, ella se fue apagando como una estrella que cae del firmamento, y sus ojos grandes y pispiretos dejaron de brillar para iluminar mis noches vac\u00edas de sus palabras.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2024\/01\/ella-se-fue-apagando-como-una-estrella-que-cae-del-firmamento.jpg\" alt=\"Ella se fue apagando como una estrella que cae del firmamento\" class=\"aligncenter size-full wp-image-143203 img-responsive \" srcset=\"https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2024\/01\/ella-se-fue-apagando-como-una-estrella-que-cae-del-firmamento.jpg 750w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2024\/01\/ella-se-fue-apagando-como-una-estrella-que-cae-del-firmamento-338x315.jpg 338w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2024\/01\/ella-se-fue-apagando-como-una-estrella-que-cae-del-firmamento-300x280.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fue una noche de oto\u00f1o cuando ella cerr\u00f3 su voz y su eco qued\u00f3 en mi memoria como un hielo que me adormece la garganta. 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