{"id":107578,"date":"2021-09-11T15:30:08","date_gmt":"2021-09-11T22:30:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/?p=107578"},"modified":"2021-09-11T15:36:40","modified_gmt":"2021-09-11T22:36:40","slug":"julia-ducournau-cuando-haces-las-peliculas-que-hago-yo-te-llaman-monstruo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/107578\/julia-ducournau-cuando-haces-las-peliculas-que-hago-yo-te-llaman-monstruo.html","title":{"rendered":"Julia Ducournau: \u201cCuando haces las pel\u00edculas que hago yo, te llaman monstruo\u201d"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2021\/09\/julia-ducournau-fotografiada-en-un-aparcamiento-de-coches-en-paris-300x210.jpg\" alt=\"\" title=\"Julia Ducournau, fotografiada en un aparcamiento de coches en Par\u00eds.\" width=\"300\" height=\"210\" class=\"alignleft size-medium wp-image-107579 img-responsive \" \/>Los perros se parecen a sus due\u00f1os. Las pel\u00edculas tambi\u00e9n. Igual que su nuevo filme, Julia Ducournau irrumpe como un hurac\u00e1n, dispuesta a arrasar con todo, sin miedo a lo que acabe llev\u00e1ndose por delante. Basta con enfrentarse a Titane, que llegar\u00e1 a los cines el 8 de octubre \u2014antes pasar\u00e1 por la secci\u00f3n de Perlak del Festival de San Sebasti\u00e1n\u2014 tras alzarse con la Palma de Oro en Cannes, para entrever la personalidad frontal de la directora francesa, que en las distancias cortas se revela jovial pero implacable, tan exuberante como herm\u00e9tica, envuelta en un atuendo negro entre solemne y canalla. Jefa de filas de un nuevo cine de g\u00e9nero que ya ha revolucionado el panorama f\u00edlmico en su pa\u00eds (y parte del extranjero), Ducournau firma una pel\u00edcula con una ambici\u00f3n colosal, orgullosa de sus imperfecciones, llena de giros desconcertantes y de escenas ultraviolentas, de esas que obligan a apartar la mirada y provocan alg\u00fan desmayo marginal, convenientemente exagerado por la prensa.<\/p>\n<p>La protagonizan una asesina en serie fr\u00eda como el metal, con una placa de titanio incrustada en el cr\u00e1neo desde un accidente de tr\u00e1fico que sufri\u00f3 de ni\u00f1a, y un bombero dopado con esteroides que cree reconocer en su rostro aporreado al hijo que llevaba a\u00f1os tratando de encontrar sin \u00e9xito. \u00c9l quiere ser padre a toda costa, incluso si eso pasa por el autoenga\u00f1o, mientras que ella siente terror al descubrir que un extra\u00f1o ser est\u00e1 creciendo dentro de su vientre. Titane dinamita todos los c\u00f3digos del g\u00e9nero, en todas las acepciones de esa palabra. \u201cEn mi pel\u00edcula, la feminidad no est\u00e1 donde uno la espera, como tampoco la masculinidad\u201d, dec\u00eda Ducournau a finales de agosto, dando tragos a una copa de vino blanco y encadenando cigarrillos en una terraza parisiense, reci\u00e9n regresada de sus vacaciones en una isla griega. De ese relato abigarrado y excesivo, que incluye hasta una t\u00f3rrida escena de sexo con un Cadillac, surgir\u00e1 una improbable historia de amor. \u201cMis personajes encarnan dos mentiras de las que brota una verdad\u201d, resume.<\/p>\n<p>La vida de esta directora de 37 a\u00f1os dio un vuelco una noche de julio, cuando Spike Lee, presidente del jurado en Cannes, anunci\u00f3 por error, nada m\u00e1s empezar la entrega de premios, que su pel\u00edcula hab\u00eda ganado el m\u00e1ximo galard\u00f3n del festival. \u201cTodav\u00eda no lo he digerido, es demasiado reciente. Durante el verano he intentado no pensar en ello para preservar mi salud mental\u201d, sonr\u00ede. 28 a\u00f1os despu\u00e9s de la neozelandesa Jane Campion, que se alz\u00f3 con el premio por El piano en 1993, Ducournau se convirti\u00f3 as\u00ed en la segunda mujer que conquistaba la Palma de Oro. Y la primera en hacerlo en solitario, ya que Campion la gan\u00f3 ex aequo junto a Chen Kaige por Adi\u00f3s a mi concubina. \u201cTuve la sensaci\u00f3n de formar parte de un movimiento hacia el futuro, de estar subida a un tren en marcha\u201d, recuerda. \u201cPens\u00e9 en la tercera mujer, en la cuarta y en la quinta que recibir\u00e1n el premio. No s\u00e9 si Campion tuvo, en su d\u00eda, la misma sensaci\u00f3n, porque entonces pudo parecer que era solo una excepci\u00f3n. Yo, en cambio, me sent\u00ed un eslab\u00f3n m\u00e1s en la cadena. Eso fue lo que m\u00e1s me emocion\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>Ducournau luce un tatuaje en su clav\u00edcula derecha: la palabra amatista escrita en alfabeto griego. La escogi\u00f3 porque colecciona esa variedad violeta del cuarzo desde peque\u00f1a. Tambi\u00e9n porque le apasiona su significado etimol\u00f3gico, traducible por \u201ccontra la embriaguez\u201d. \u201cLos reyes griegos usaban ese mineral como amuleto, para evitar que los otros reyes los emborracharan al negociar la potestad sobre un territorio\u201d, explica. Esa inscripci\u00f3n sobre la piel le sirve de ant\u00eddoto contra la ebriedad de los aplausos, como si aspirase a que nada la desv\u00ede de su rumbo. \u201cEn realidad, no creo que haya un \u00fanico camino en la vida. En eso soy muy existencialista. Es la experiencia la que nos conduce a encontrar nuestra esencia como individuos. Puedes morir sin dar con ella, pero es esa tensi\u00f3n la que da sentido a tu vida\u201d, sostiene Ducournau, como buena s\u00fabdita de Sartre.<\/p>\n<p>Tras el \u00e9xito de su debut, Crudo, un cuento de canibalismo adolescente descubierto en Cannes hace cinco a\u00f1os, se dio por sentado que emigrar\u00eda a Hollywood, como tantos j\u00f3venes talentos del cine de g\u00e9nero hicieron antes que ella. No le faltaron las ofertas, pero prefiri\u00f3 resistirse a esos cantos de sirena y seguir viviendo con su compa\u00f1ero en su apartamento del Marais, ese exclusivo barrio parisiense que fue jud\u00edo y gay antes de llenarse de restaurantes, tiendas de moda y galer\u00edas de arte. \u201cMe ve\u00eda solo en los comienzos de mi carrera y quer\u00eda seguir encontrando mi lenguaje. Sent\u00ed que no pod\u00eda hacerlo en otro lugar que en Francia\u201d, se justifica. \u201cEn mi pa\u00eds, el cine de g\u00e9nero sigue siendo un arte nuevo. Desde hace unos a\u00f1os se est\u00e1 produciendo una renovaci\u00f3n. Prefer\u00ed participar en la construcci\u00f3n de algo nuevo y ver si una nueva ola era posible antes que irme a un lugar donde ya existe una industria fuerte y una tradici\u00f3n prolija\u201d. Su \u00fanica incursi\u00f3n en Estados Unidos fue la direcci\u00f3n de los dos primeros cap\u00edtulos de la serie Servant, producida por M. Night Shyamalan, su amigo y valedor desde que qued\u00f3 prendado de Crudo. Tras el impulso definitivo de la Palma de Oro, ahora s\u00ed que prepara su asalto a Hollywood. \u201cMi base seguir\u00e1 estando en Francia, pero har\u00e9 idas y vueltas. Mi pr\u00f3ximo largometraje ser\u00e1 franc\u00e9s, pero tengo un proyecto de serie en Estados Unidos. Tambi\u00e9n har\u00e9 una pel\u00edcula all\u00ed en alg\u00fan momento, porque tengo ganas. Pero antes debo encontrar buenos compa\u00f1eros de viaje\u2026\u201d, apunta. De nada servir\u00e1 interrogarla sobre esos proyectos. \u201cNo voy a decir nada\u201d, responde con una sonrisa infranqueable.<\/p>\n<p>Su cine se aleja de los postulados de la nouvelle vague, que en alguna entrevista ha tildado de dogm\u00e1ticos \u2014algo parecido a un sacrilegio en la patria de Truffaut y Godard\u2014, pero sigue apoyado en la fe ciega en el control creativo, sumado a la ausencia de cualquier complejo de inferioridad respecto a los todopoderosos estudios. Aun as\u00ed, tambi\u00e9n refleja una fascinaci\u00f3n permanente por el imaginario estadounidense, no siempre habitual dentro de una generaci\u00f3n, la de los franceses que crecieron en los ochenta, educada en un antiamericanismo soft, que llev\u00f3 a que algunos intelectuales patrios tildaran la creaci\u00f3n de Eurodisney de \u201cChern\u00f3bil cultural\u201d. \u201cEn realidad, Robocop, Terminator o Alien fueron nuestras canciones de cuna, aunque s\u00ed hubo un desprecio algo recalcitrante por esa cultura popular que hoy est\u00e1 por todas partes\u201d, matiza. \u201cNo me inspiro en otras tradiciones para romper con los c\u00f3digos del cine de mi pa\u00eds. Lo que me gusta es mezclar cosas distintas. Las pel\u00edculas de David Cronenberg y el cine surcoreano me inspiran tanto como el neorrealismo italiano. Quiero que mis proyectos no se puedan atribuir a una sola nacionalidad o g\u00e9nero. Aspiro a hacer un cine que sea mestizo\u201d.<\/p>\n<p>Ella misma se reconoce en esa \u00faltima palabra: es hija de bret\u00f3n y argelina bereber, una doble ascendencia que tal vez explique el sentido \u00edntimo de la diferencia que parecen experimentar sus hero\u00ednas. Sus padres, ambos m\u00e9dicos, tambi\u00e9n han influido en su cine, tan lleno de hemorragias y de pr\u00f3tesis, nutrido por las conversaciones sobre pacientes que escuchaba a la hora de cenar y por los manuales de medicina que abundaban en la biblioteca familiar. \u201cMi padre es dermat\u00f3logo y mis pel\u00edculas hablan de cuerpos y de pieles. Mi madre es ginec\u00f3loga y mi cine se centra en la feminidad\u201d, confirma Ducournau. El oficio de sus progenitores tambi\u00e9n le hizo consciente, desde muy peque\u00f1a, de su condici\u00f3n de mortal. \u201cA los cuatro a\u00f1os ya sab\u00eda lo que era la muerte. Me familiaric\u00e9 con la idea de finitud a una edad en la que no deb\u00ed tener conciencia de ella\u201d, parece lamentar.<\/p>\n<p>Ducournau creci\u00f3 en un barrio favorecido del centro de Par\u00eds, en un hogar donde por las noches se ve\u00edan cl\u00e1sicos de Hitchcock y Douglas Sirk en VHS, y estudi\u00f3 en el liceo Louis-le-Grand, centro de \u00e9lite que fue alma mater de Moli\u00e8re, Voltaire, Victor Hugo y Baudelaire, con el que esta amante de la poes\u00eda comparte un gusto por el romanticismo te\u00f1ido de negro. Empez\u00f3 estudios literarios en La Sorbona, antes de terminar en La F\u00e9mis, la gran escuela del cine franc\u00e9s. Despunt\u00f3 con un par de cortometrajes que la situaron en el radar de los productores. Y luego con dos largos que desprenden una imagen algo calamitosa de la familia, donde las hermanas son c\u00f3mplices pero tambi\u00e9n rivales, y los padres engendran psic\u00f3patas con su falta deliberada de afecto y empat\u00eda. \u201cYo me entiendo bien con mi familia, que siempre me ha apoyado, incluso cuando no fue f\u00e1cil\u201d, corrige Ducournau. \u201cPero la familia siempre es algo contra lo que uno se construye. Siempre tiene que haber una ruptura, porque en esa oposici\u00f3n se forja tu devenir. La familia es un mundo lleno de cosas que no se dicen, y a m\u00ed me satisface desmontar esos tab\u00faes. En mi cine me gusta ense\u00f1ar lo que no se puede ense\u00f1ar y hablar de lo que est\u00e1 prohibido hablar\u201d.<\/p>\n<p>A Julia Ducournau le encanta la palabra monstruo, en la que no ve nada peyorativo. \u201cLa monstruosidad es una de las experiencias m\u00e1s universales que existen. El monstruo es el sujeto al que apuntamos con el dedo. Yo tambi\u00e9n me he sentido un monstruo muchas veces, en muchos aspectos. En tu vida personal, es imposible sentirse siempre en consonancia con la norma social, estar donde se supone que tienes que estar a tu edad. Y, cuando haces las pel\u00edculas que hago yo, te suelen decir que lo eres, sobre todo si eres mujer\u201d, responde.<\/p>\n<p>Titane puede recordar a aquel cine de los ochenta que hablaba de hombres que se convert\u00edan en m\u00e1quinas y de m\u00e1quinas que se convert\u00edan en hombres. El final de su pel\u00edcula apunta, sin entrar en detalles, en esa direcci\u00f3n. \u201cYo creo en la hibridez, porque siempre me parece positiva. En toda mutaci\u00f3n hay una fuerza. El transhumanismo no me da miedo\u201d, afirma Ducournau, que a\u00fan no ha le\u00eddo a Donna Haraway, te\u00f3rica de la condici\u00f3n c\u00edborg, pero se apresurar\u00e1 a hacerlo ahora que se la citan como supuesta inspiraci\u00f3n en tres de cada cuatro entrevistas. Sus filmes describen procesos de cambio dolorosos, de los que sus protagonistas salen magullados, pero tambi\u00e9n m\u00e1s fuertes. No cuesta adivinar un reflejo biogr\u00e1fico. \u201cS\u00ed, es verdad\u201d, admite Ducournau con un pudor algo rudo, prefiriendo, por primera vez en horas, el silencio a la locuacidad. Despu\u00e9s de todo, el titanio es, seg\u00fan reza la tabla peri\u00f3dica, un metal de transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Trailer de la ultima pel\u00edcula de Julia Docournau <strong>Titane<\/strong><\/p>\n<p><div class=\"media-container 16by9\"  style=\"text-align:center;border:solid;border-width:1px;border-color:#000;background-color:#000;margin:10px 0;padding:5px;\"><iframe width=\"580\" height=\"381\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/dTpDP6SAORM?autohide=1&rel=0\" frameborder=\"0\" allowfullscreen><\/iframe><\/div><\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/elpais.com\/eps\/2021-09-11\/julia-ducournau-cuando-haces-las-peliculas-que-hago-yo-te-llaman-monstruo.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El Pa\u00eds<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los perros se parecen a sus due\u00f1os. Las pel\u00edculas tambi\u00e9n. 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