{"id":107571,"date":"2021-09-11T14:35:35","date_gmt":"2021-09-11T21:35:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/?p=107571"},"modified":"2021-09-11T14:35:35","modified_gmt":"2021-09-11T21:35:35","slug":"las-microestufas-de-los-pajaros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/107571\/las-microestufas-de-los-pajaros.html","title":{"rendered":"Las microestufas de los p\u00e1jaros"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2021\/09\/file-20210907-25-15ymhmx-300x179.jpg\" alt=\"\" title=\"file-20210907-25-15ymhmx\" width=\"300\" height=\"179\" class=\"alignleft size-medium wp-image-107572 img-responsive \" srcset=\"https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2021\/09\/file-20210907-25-15ymhmx-300x179.jpg 300w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2021\/09\/file-20210907-25-15ymhmx-527x315.jpg 527w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2021\/09\/file-20210907-25-15ymhmx-200x120.jpg 200w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2021\/09\/file-20210907-25-15ymhmx.jpg 754w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Muchas veces, cuando estoy leyendo o trabajando, levanto la vista del libro o de la pantalla y miro al exterior para descansar. A veces miro a lo lejos, hacia las cumbres del Pagasarri, que me se\u00f1ala el sur, o del Ganekogorta, muy pr\u00f3ximo al anterior y el m\u00e1s alto a mi vista. Otras, contemplo a los gorriones y a otros pajarillos que visitan la terraza, y van de un lado para otro dando peque\u00f1os saltos.<\/p>\n<p>En los d\u00edas fr\u00edos, desapacibles, a menudo lluviosos, tan frecuentes en nuestros inviernos y comienzos de primavera, los gorriones aparentan haber engordado de repente, de un d\u00eda para otro. Parecen pelotas de tenis con pico y patas. Solo lo parecen: ese aspecto no tiene nada que ver con que est\u00e9n m\u00e1s o menos gordos, con que tengan m\u00e1s o menos dep\u00f3sitos de grasa.<\/p>\n<p>Su aspecto esf\u00e9rico es el resultado de c\u00f3mo disponen el plumaje. Expanden plumas y plumones y generan as\u00ed, alrededor de su cuerpo, una amplia capa de aire. Evitan de esa forma perder demasiado calor, porque el aire es mal conductor t\u00e9rmico. Adem\u00e1s, la forma esf\u00e9rica es la que menos superficie expone al exterior, por lo que minimiza tambi\u00e9n as\u00ed su fuga. No es casual que se recurra a las plumas para rellenar el interior de fundas de ropa de abrigo o de cama: el aire que retienen en su interior es la mejor garant\u00eda de un excelente aislamiento. Imitamos, s\u00ed, a las aves.<\/p>\n<p>Los gorriones y otros pajarillos son muy peque\u00f1os, por lo que tienen, en proporci\u00f3n a su masa, una superficie corporal muy grande, mayor que la de los animales grandes. Por esa raz\u00f3n los peque\u00f1os tienden a perder m\u00e1s calor que los grandes. Por ello, contar con un buen aislamiento t\u00e9rmico en caso de necesidad es especialmente importante en estos animales. Otros, sin ser tan peque\u00f1os, nos las arreglamos a base de poner y quitar ropa pero, puestos a aislar, pocos materiales son tan eficaces como las plumas de las aves.<\/p>\n<p>Los pajarillos no solo se defienden del fr\u00edo aisl\u00e1ndose con el plumaje. Si, a pesar de ese aislamiento tan sofisticado, corren el riesgo de sufrir un descenso de su temperatura corporal, pueden recurrir a producir m\u00e1s calor de origen metab\u00f3lico.<\/p>\n<p>Hasta la fecha se sab\u00eda que\u00a0<a href=\"https:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007%2Fs10336-015-1192-7\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">los m\u00fasculos del vuelo de algunas aves, adem\u00e1s de aumentar de tama\u00f1o, elevan su intensidad metab\u00f3lica en invierno<\/a>. Tambi\u00e9n sab\u00edamos que la capacidad para elevar la tasa metab\u00f3lica m\u00e1xima determina la de vivir en lugares fr\u00edos. Pero hay m\u00e1s: las mitocondrias de los gl\u00f3bulos rojos y, probablemente, otros tejidos de algunas especies, elevan su metabolismo activando v\u00edas espec\u00edficamente termog\u00e9nicas.<\/p>\n<h2>El s\u00edmil hidroel\u00e9ctrico<\/h2>\n<p>Vayamos por partes. En efecto, los gl\u00f3bulos rojos de las aves, a diferencia (salvo excepciones) de los de mam\u00edferos, tienen mitocondrias. Las mitocondrias son peque\u00f1os org\u00e1nulos en los que la energ\u00eda de los sustratos energ\u00e9ticos se transforma, normalmente, en energ\u00eda qu\u00edmica en forma de trifosfato de adenosina (ATP), que es la mol\u00e9cula que se utiliza para hacer trabajo biol\u00f3gico. En la mayor\u00eda de las c\u00e9lulas con metabolismo aerobio, las mitocondrias utilizan ox\u00edgeno para completar el catabolismo de sustratos energ\u00e9ticos. En bioqu\u00edmica y fisiolog\u00eda decimos que el ox\u00edgeno es el aceptor final de electrones en la cadena respiratoria mitocondrial; por eso necesitamos respirar ox\u00edgeno para vivir. Como consecuencia, se producen CO\u2082 y H\u2082O.<\/p>\n<p>La secuencia que conduce a ese final se asemeja a la forma en que la energ\u00eda potencial se transforma en energ\u00eda el\u00e9ctrica en una central hidroel\u00e9ctrica. Para empezar, hay un paso muy importante: la energ\u00eda que procede de los sustratos se utiliza para acumular protones (H+) en el espacio entre las membranas interior y exterior de la mitocondria (s\u00ed, estos org\u00e1nulos tienen dos membranas y un espacio entre ambas). Se genera as\u00ed una diferencia de concentraci\u00f3n de protones muy grande entre ese espacio y el interior (la matriz) mitocondrial. Esa acumulaci\u00f3n de protones ser\u00eda an\u00e1loga al proceso que conduce a que se acumule agua en el embalse, por la aportaci\u00f3n, en \u00faltima instancia, de la energ\u00eda solar que, primero, la evapora, y despu\u00e9s impulsa los vientos que la elevan hasta que condensa y precipita en zonas altas.<\/p>\n<p>En las c\u00e9lulas \u201cnormales\u201d, los protones (el agua en la presa) retornan a la matriz mitocondrial (el agua en el cauce) a trav\u00e9s de la sintetasa de ATP (la turbina), que es la enzima que cataliza la s\u00edntesis de ATP (producci\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica). Ese dispositivo utiliza el movimiento de protones (la ca\u00edda del agua) a favor de gradiente electroqu\u00edmico como fuente de energ\u00eda para sintetizar ATP (generar energ\u00eda el\u00e9ctrica). Decimos, por ello, que la s\u00edntesis de ATP est\u00e1 acoplada al flujo de protones (la generaci\u00f3n el\u00e9ctrica est\u00e1 acoplada a la ca\u00edda del agua).<\/p>\n<p>Pero en ciertos tejidos hay mitocondrias que contienen termogeninas, que son unas prote\u00ednas que conducen a los protones a su trav\u00e9s (porque son canales de protones) para retornar a la matriz, pero su movimiento a favor de gradiente electroqu\u00edmico no est\u00e1 acoplado a ning\u00fan otro proceso que utilice la energ\u00eda que se libera, sino que se disipa en forma de calor. Esto es an\u00e1logo a lo que ocurre en la central hidroel\u00e9ctrica cuando el agua cae de la presa al cauce inferior a trav\u00e9s de un aliviadero (la termogenina), sin pasar por la turbina. Lo que en una mitocondria normal es una transformaci\u00f3n de la energ\u00eda inherente al gradiente electroqu\u00edmico de protones, se convierte en una transformaci\u00f3n en la que el resultado es otra forma de energ\u00eda: calor. Cuando ocurre eso decimos que el flujo de protones se desacopla de la producci\u00f3n de ATP, y a las prote\u00ednas que lo permiten las llamamos prote\u00ednas desacoplantes o, como antes hemos dicho, termogeninas, por la producci\u00f3n de calor que propician.<\/p>\n<h3>Un truco que tambi\u00e9n utilizan los mam\u00edferos<\/h3>\n<p>As\u00ed pues, las mitocondrias de los gl\u00f3bulos rojos de los p\u00e1jaros que nos ocupan elevan su metabolismo de manera que el flujo de protones que, en circunstancias normales, alimentar\u00eda la producci\u00f3n de ATP, se desacopla, y la energ\u00eda se disipa en forma de calor. Es el mismo \u201ctruco\u201d que utiliza\u00a0<a href=\"https:\/\/culturacientifica.com\/2014\/09\/21\/grasa-parda\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">la grasa parda<\/a>\u00a0(o marr\u00f3n) de los mam\u00edferos, ese tejido lleno de capilares sangu\u00edneos y mitocondrias que sirve para mantener caliente el cuerpo de\u00a0<a href=\"https:\/\/theconversation.com\/la-estufa-interior-de-los-bebes-163050\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">los beb\u00e9s humanos<\/a>, el de\u00a0<a href=\"https:\/\/culturacientifica.com\/2021\/08\/05\/la-estufa-encefalica-de-los-cetaceos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">los cet\u00e1ceos<\/a>, y para producir el calor que necesitan los\u00a0<a href=\"https:\/\/zoologik.naukas.com\/2014\/02\/02\/por-la-candelera-sale-el-oso-de-la-cueva\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">mam\u00edferos hibernantes en sus despertares<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1096\/fj.202100107R\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">En un estudio con el herrerillo (<em>Cyanistes caeruleus<\/em>), el carbonero com\u00fan (<em>Parus major<\/em>) y el carbonero garrapinos (<em>Periparus ater<\/em>)<\/a>\u00a0han encontrado que, en especial los dos carboneros, elevan el volumen y la respiraci\u00f3n mitocondrial de los eritrocitos en la transici\u00f3n de oto\u00f1o a invierno, y que ese aumento del metabolismo no conduce a una mayor s\u00edntesis de ATP, sino que refleja un desacoplamiento del transporte de electrones de aquella s\u00edntesis. De esta forma, y dado que ese desacoplamiento surte efecto termog\u00e9nico, la consecuencia es una mayor producci\u00f3n de calor. Compensa as\u00ed la mayor p\u00e9rdida en invierno.<\/p>\n<p>Bien mirado, es l\u00f3gico que los pajarillos dispongan de herramientas como esa. Dado su peque\u00f1o tama\u00f1o, un abrigo excelente no es suficiente para mantenerse calientes. Necesitan adem\u00e1s una estufita interior. Los gl\u00f3bulos rojos cumplen esa funci\u00f3n; son microestufas circulantes, llevan el calor all\u00ed donde se necesita.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/las-microestufas-de-los-pajaros-167428\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The Conversation<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchas veces, cuando estoy leyendo o trabajando, levanto la vista del libro o de la pantalla y miro al exterior para descansar. 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