{"id":106316,"date":"2021-08-30T11:29:19","date_gmt":"2021-08-30T18:29:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/?p=106316"},"modified":"2021-08-30T11:29:19","modified_gmt":"2021-08-30T18:29:19","slug":"lo-que-las-aves-de-mi-balcon-me-han-ensenado-sobre-la-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/106316\/lo-que-las-aves-de-mi-balcon-me-han-ensenado-sobre-la-pandemia.html","title":{"rendered":"Lo que las aves de mi balc\u00f3n me han ense\u00f1ado sobre la pandemia"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2021\/08\/aves-287x300.jpg\" alt=\"\" title=\"Aves\" width=\"287\" height=\"300\" class=\"alignleft size-medium wp-image-106317 img-responsive \" \/><\/p>\n<p>El verano pasado, una parvada de verderones ilumin\u00f3 el balc\u00f3n de mi apartamento en Berl\u00edn. Eran peque\u00f1as aves con picos de un rosa p\u00e1lido y un plumaje del color de los pl\u00e1tanos maduros. El borde delantero de sus alas grises se volv\u00eda amarillo brillante, como una hoja de acero calentada en una forja. Nunca imagin\u00e9 ver colores tan v\u00edvidos cuando llen\u00e9 el comedero que compr\u00e9 como un capricho. Tan solo esperaba la compa\u00f1\u00eda de los gorriones que ve\u00eda diario en las calles.<\/p>\n<p>Los verderones aparecieron en grupos ruidosos y se peleaban por las perchas en el comedero. Sin embargo, hab\u00eda un p\u00e1jaro que buscaba las semillas desparramadas en el piso. Era un pomp\u00f3n de plumas abombadas que manejaba sus semillas con torpeza y beb\u00eda largos tragos del agua de un frasco. A veces descansaba en mis flores y me dejaba acercarme tanto que pude haberlo atrapado con la mano. Despu\u00e9s de que los verderones se fueron en el invierno, fue cuando comenc\u00e9 a leer sobre sus conductas de anidaci\u00f3n y descubr\u00ed que el pajarito mostraba s\u00edntomas de tricomoniasis, una enfermedad infecciosa que desde 2005 ha matado a millones de verderones en Europa.<\/p>\n<p>La naturaleza ha sido un escape para muchos de nosotros durante la pandemia de la COVID-19. La libertad de los animales silvestres nos ha parecido especialmente maravillosa cuando nuestros movimientos y asociaciones se han vuelto limitados. No obstante, si miras de cerca la vida silvestre, con el tiempo ser\u00e1s testigo de la propagaci\u00f3n descontrolada de enfermedades, el peor escenario posible que hemos querido evitar durante m\u00e1s de un a\u00f1o de nuestras vidas.<\/p>\n<p>El verder\u00f3n enfermo de mi balc\u00f3n sufr\u00eda de \u00falceras en la garganta que le provocaban dolor al tragar. Lo m\u00e1s probable es que haya muerto de hambre. Si yo hubiera reconocido su enfermedad en ese momento, tendr\u00eda que haber tirado el agua y quitado el comedero para evitar que infectara a otras aves. Desde que los verderones regresaron a mi balc\u00f3n esta primavera, limpio el comedero cada semana, cambio el agua a diario y barro las semillas que se caen al suelo. Mi relaci\u00f3n con las aves se ha llegado a parecer al resto de mi vida, con sus muchas rutinas y ansiedades en torno a la detecci\u00f3n y evasi\u00f3n de enfermedades.<\/p>\n<p>Las pandemias animales nos pueden ense\u00f1ar mucho sobre la nuestra. El verano pasado, cuando la mayor\u00eda de nosotros intentaba buscar un punto de apoyo, habl\u00e9 con una ec\u00f3loga especializada en cuervos de la Universidad de Binghamton llamada Anne Clark, quien mencion\u00f3 \u201cnuestra pandemia\u201d, como si ya hubiera vivido esto antes. Me habl\u00f3 sobre el virus del Nilo Occidental, un pat\u00f3geno que transportan los mosquitos y que hab\u00eda matado a casi el 40 por ciento de los cuervos que estudiaba cerca de Ithaca, Nueva York, en 2002 y 2003.<\/p>\n<p>En esos a\u00f1os, los \u00e1rboles estaban llenos de cuervos enfermos. Se posaban lejos de sus familias con las plumas hinchadas y desaparec\u00edan cinco d\u00edas despu\u00e9s de mostrar los s\u00edntomas de la infecci\u00f3n. \u201cDej\u00e1bamos de ver a un ave que conoc\u00edamos muy bien\u201d, me coment\u00f3 Clark cuando volvimos a conversar hace poco. \u201cEncontr\u00e1bamos su cuerpo detr\u00e1s de un contenedor de basura\u201d. Su colega Kevin McGowan de la Universidad de Cornell algunas veces regresaba a su oficina y se encontraba con que alguien le hab\u00eda dejado un cuervo muerto en su lugar de trabajo. Cuando empez\u00f3 la pandemia de la COVID-19, en el sitio donde estudiaban los cuervos todav\u00eda quedaban algunos que hab\u00edan sobrevivido una segunda extinci\u00f3n a causa del virus del Nilo Occidental en 2012 y 2013. Clark los volteaba a ver hacia arriba y ellos la volteaban a ver hacia abajo. Parec\u00eda como si se hubieran invertido los papeles.<\/p>\n<p>Ese tipo de historias son comunes entre los bi\u00f3logos de campo. Jane Goodall hab\u00eda rastreado chimpanc\u00e9s en Tanzania durante seis a\u00f1os cuando un brote de polio mat\u00f3 a seis animales en 1996, una experiencia que calific\u00f3 como \u201cla m\u00e1s oscura que haya vivido\u201d. El bi\u00f3logo Craig Packer hab\u00eda estudiado leones durante m\u00e1s de 15 a\u00f1os cuando en 1994 un virus de moquillo canino se desbord\u00f3 de los perros del pueblo y mat\u00f3 a m\u00e1s de una tercera parte de sus animales. \u201cEl d\u00eda mismo que volv\u00ed al Serengueti, uno de los animales que hab\u00edamos estudiado durante mucho tiempo comenz\u00f3 a sufrir convulsiones en un estanque muy poco profundo\u201d, record\u00f3. \u201cSimplemente no pudo levantar la cabeza y se ahog\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>Observar el sufrimiento de seis animales fue terrible, pero apartar la mirada habr\u00eda implicado perderse de una oportunidad para aprender. \u201cTe ense\u00f1as a tomar distancia: eres una cient\u00edfica y est\u00e1s reuniendo datos\u201d, coment\u00f3 Menna Jones, ec\u00f3loga especializada en marsupiales que vio c\u00f3mo un c\u00e1ncer transmisible llamado enfermedad del tumor facial del demonio de Tasmania aniquil\u00f3 a casi el 90 por ciento de esos animales en Australia.<\/p>\n<p>En\u00a0<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/250993760_Effects_of_West_Nile_Virus_Mortality_on_Social_Structure_of_an_American_Crow_Corvus_brachyrhynchos_Population_in_Upstate_New_York\" rel=\"noopener noreferrer\" target=\"_blank\">un art\u00edculo de 2006<\/a>, Clark y McGowan mencionaron que el brote del virus del Nilo Occidental era \u201cun experimento natural, pero fuera de control\u201d que dio como resultado varios \u201ceventos sociales poco comunes\u201d. Con tanto territorio libre, las hembras j\u00f3venes de cuervo, quienes a menudo se dispersan a grandes distancias, se instalaron cerca y permanecieron en contacto cercano con sus padres. Una hembra adulta que perdi\u00f3 a su pareja y su cr\u00eda se junt\u00f3 con el macho viudo de un territorio vecino y luego dio la impresi\u00f3n de haber adoptado a los hijos del macho cuando \u00e9l tambi\u00e9n muri\u00f3. El a\u00f1o siguiente, los hijos adoptivos incluso la ayudaron a criar a sus propios hijos con un nuevo macho. \u201cEl virus del Nilo Occidental nos dej\u00f3 clara la importancia que tiene para un cuervo ser parte de un grupo\u201d, coment\u00f3 Clark.<\/p>\n<p>Muchos de nosotros podr\u00edamos decir lo mismo de nuestra propia experiencia durante la pandemia de la COVID-19. Las historias sobre los cuervos infectados que dorm\u00edan en nidos comunales te hacen agradecer las opciones del distanciamiento social y el aislamiento (\u201cNo les puedes poner mascarillas a los leones\u201d, dijo Packer). Tambi\u00e9n te ayuda a comprender la gran cantidad de fallas que cometemos debido a nuestra propia naturaleza como seres sociales. \u201cCreemos que esta pandemia es una experiencia peculiarmente humana, pero en realidad es la experiencia de todos los animales que son muy sociales\u201d, explic\u00f3 Clark. En vez de considerar a los animales silvestres como s\u00edmbolos de esperanza o libertad, tal vez podr\u00edamos reconocerlos simplemente como criaturas parecidas a nosotros que tan solo disponen del azar cruel de la selecci\u00f3n natural para equilibrar los beneficios de la comunidad y la cooperaci\u00f3n en contra de los riesgos de las enfermedades.<\/p>\n<p>Esa lecci\u00f3n est\u00e1 escrita en toda la naturaleza, incluso entre los animales m\u00e1s vigorosos\u2026 incluso entre los verderones m\u00e1s brillantes de mi balc\u00f3n. Los estudios\u00a0<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.tandfonline.com\/doi\/abs\/10.1080\/11956860.1999.11952203\" rel=\"noopener noreferrer\" target=\"_blank\">han demostrado<\/a>\u00a0que los verderones con colores m\u00e1s brillantes tienden a ser m\u00e1s resistentes a las infecciones y que las plumas en las colas de los verderones que\u00a0<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.frontiersin.org\/articles\/10.3389\/fevo.2014.00004\/full\" rel=\"noopener noreferrer\" target=\"_blank\">sobrevivieron los brotes de tricomoniasis<\/a>\u00a0en Estonia eran m\u00e1s oscuras que las de los p\u00e1jaros que murieron. Este tipo de hallazgos han llevado a los cient\u00edficos a proponer la hip\u00f3tesis de que las aves evolucionaron para tener colores llamativos con el fin de promocionar sistemas inmunitarios resistentes entre sus parejas potenciales. Documentar las enfermedades de los animales puede transportarnos a las fuentes de su belleza. Los rostros del sufrimiento y el esplendor no siempre son tan distintos como parecen.<\/p>\n<p>Ben Crair (<a title=\"\" href=\"https:\/\/twitter.com\/bencrair\" rel=\"noopener noreferrer\" target=\"_blank\">@bencrair<\/a>) es un escritor radicado en Berl\u00edn. Sus textos han aparecido en The New Yorker, National Geographic y Smithsonian Magazine.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2021\/08\/26\/espanol\/opinion\/animales-pandemia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">NY Times<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El verano pasado, una parvada de verderones ilumin\u00f3 el balc\u00f3n de mi apartamento en Berl\u00edn. Eran peque\u00f1as aves con picos de un rosa p\u00e1lido y un plumaje del color de los pl\u00e1tanos maduros. El borde delantero de sus alas grises se volv\u00eda amarillo brillante, como una hoja de acero calentada en una forja. 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