{"id":101849,"date":"2021-07-24T09:41:46","date_gmt":"2021-07-24T16:41:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/?p=101849"},"modified":"2021-07-24T09:41:46","modified_gmt":"2021-07-24T16:41:46","slug":"el-pintor-que-quiere-llevar-la-selva-amazonica-al-centro-de-bogota","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/101849\/el-pintor-que-quiere-llevar-la-selva-amazonica-al-centro-de-bogota.html","title":{"rendered":"El pintor que quiere llevar la selva amaz\u00f3nica al centro de Bogot\u00e1"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2021\/07\/q7eunq367rc6xoquu2p4dzi7oy-300x199.jpg\" alt=\"\" title=\"Aimema Uai, ind\u00edgena amaz\u00f3nico, en su taller de pintura, en Bogot\u00e1, a mediados de julio\" width=\"300\" height=\"199\" class=\"alignright size-medium wp-image-101850 img-responsive \" \/>Aimema Uai es parte del pueblo ancestral muruy muina y desde hace cinco a\u00f1os reside en la capital colombiana. Desde aqu\u00ed, explora sus ra\u00edces a trav\u00e9s del arte \u201cpara que no se pierdan\u201d e intenta conectar la naturaleza con la ciudad.<\/p>\n<p>Se les conoce como los hijos del tabaco, la coca y la yuca dulce, y consiguieron esquivar el sistema colonial hasta principios del siglo XX. Al pueblo Muruy Muina, como a muchos otras comunidades ind\u00edgenas ubicadas en la Amazon\u00eda colombiana, les toc\u00f3 resistir. Y tambi\u00e9n son descendientes de esa resiliencia, que Aimema Uai (25 a\u00f1os, La Chorrera) carga con orgullo desde su peque\u00f1a casa ubicada en el centro de Bogot\u00e1. Sentado en una banqueta de madera y mientras da peque\u00f1os sorbos a un cuenco con caguana, un brebaje hecho a base de yuca y aguaje, revela cu\u00e1l es el motor de su vida: \u201cSe ha perdido tanto conocimiento propio, que nos toca a los j\u00f3venes recuperarlo\u201d. Su forma de volver al origen es la pintura.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 a la capital colombiana con la intenci\u00f3n de cursar Ciencias Pol\u00edticas en la Universidad Externado, aunque siempre tuvo inter\u00e9s en el arte y la pintura. Una vez aqu\u00ed, todos los planes cambiaron. Acab\u00f3 inscribi\u00e9ndose en Arqueolog\u00eda y apenas un par de semestres despu\u00e9s de empezar, decidi\u00f3 volver a su tierra. \u201cSent\u00eda que mi abuelo y mi padre me llamaban en sue\u00f1os, notaba una contradicci\u00f3n muy fuerte en mi interior entre mi cultura y la ciudad\u201d, recuerda. En 2018, sustituy\u00f3 la universidad urbana por la maloka, el centro neur\u00e1lgico y espiritual de las comunidades ind\u00edgenas. \u201cEsa s\u00ed era la verdadera casa del conocimiento\u201d, a\u00f1ade. All\u00ed, se form\u00f3 en las tradiciones ancestrales e hizo de los elementos clave de la medicina amaz\u00f3nica \u2013mambe (coca), ambil (tabaco), sangre de drago, corteza de \u00e1rbol\u2013 su pintura.<\/p>\n<p><strong><em>\u00abSent\u00eda que mi abuelo y mi padre me llamaban en sue\u00f1os, notaba una contradicci\u00f3n muy fuerte en mi interior entre mi cultura y la ciudad\u00bb<\/em><br \/>\n<\/strong><br \/>\nAs\u00ed surge Canasto de la Abundancia, un proyecto que comenz\u00f3 con su compa\u00f1era Leo Fiagama y que conecta la selva con la ciudad. Su propia casa es restaurante, taller art\u00edstico y maloka. \u201cEs un pedazo de nuestra tierra\u201d, zanja. Las paredes est\u00e1n repletas de sus coloridos cuadros: r\u00edos, vegetaci\u00f3n, germinaciones de la \u201cmadre coca\u201d&#8230; Sus obras son un viaje al saber de su gente y a su ni\u00f1ez. Pero tambi\u00e9n son una mirada cr\u00edtica al genocidio que sufri\u00f3 su pueblo.<\/p>\n<p>A principios de los a\u00f1os treinta del siglo pasado, La Chorrera, su pueblo, estuvo en el mapa de colonizadores por ser una mina inigualable de caucho. Despu\u00e9s de su explotaci\u00f3n, vino la de la coca y m\u00e1s adelante la de las pieles, conocidas como \u201c\u00e9pocas de bonanza econ\u00f3micas\u201d. Y, entre tanto, una de las mayores matanzas de la Amazon\u00eda colombiana. \u201cAcabaron con m\u00e1s de 80.000 ind\u00edgenas\u201d, susurra, \u201cnos prohibieron nuestras tradiciones, los cantos, las narraciones\u2026 Se nos quit\u00f3 todo. Nos impusieron sus creencias, porque pensaban que \u00e9ramos indios y que no ten\u00edamos alma\u201d.<\/p>\n<p><strong><em>\u00abQuise que los conocimientos de mis ancestros no fueran algo de mi pasado, sino de mi presente\u00bb<\/em><\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2021\/07\/q7eunq367rc6xoquu2p4dzi7oy-300x199.jpg\" alt=\"\" title=\"Uno de los cuadros expuestos en el taller de Aimema Uai\" width=\"300\" height=\"199\" class=\"alignleft size-medium wp-image-101850 img-responsive \" \/>Y as\u00ed, entre la imposici\u00f3n de una nueva cultura y la migraci\u00f3n de cientos de j\u00f3venes a las ciudades, el conocimiento y el tesoro de la regi\u00f3n qued\u00f3 confinado en la memoria de los mayores, quienes ten\u00edan cada vez menos opci\u00f3n de pasar su legado a las nuevas generaciones. Uai fue una excepci\u00f3n. Cuando volvi\u00f3 a Bogot\u00e1, explot\u00f3 la pandemia de coronavirus. Llegaron los encierros y el tiempo forzado. \u201cFue entonces cuando empec\u00e9 a pintar con todo eso que aprend\u00ed\u201d, narra. Explorar el arte le llev\u00f3 a cuestion\u00e1rselo todo. \u00bfPara qu\u00e9 se usaba esta semilla que sirve de pigmento? \u00bfDe d\u00f3nde viene esta ra\u00edz? \u00bfPor qu\u00e9 es sagrada la corteza de este \u00e1rbol? \u201cQuise que los conocimientos de mis ancestros no fueran algo de mi pasado, sino de mi presente\u201d, resume.<\/p>\n<p>Para su primo, \u00c9rick S\u00e1nchez, de 24 a\u00f1os, estudiante de sociolog\u00eda en la Universidad Nacional, la pandemia les hizo reaccionar: \u201cNos sacudi\u00f3 muy negativamente porque fallecieron muchos de nuestros mayores, pero tambi\u00e9n nos oblig\u00f3 a revisar todo lo que era nuestro y lo que est\u00e1bamos dejando de lado. Nos vimos de pronto pregunt\u00e1ndoles a los ancianos por remedios y consejos\u201d. Uai a\u00f1ade: \u201cLos tapabocas y los geles son muy importantes, pero son un remedio superficial. Toca ver c\u00f3mo nos sentimos por dentro. Y esa espiritualidad y ver qu\u00e9 pasa con nuestras bases las hemos trabajado siempre en nuestros territorios\u201d.<\/p>\n<p>El predio de Putumayo, el resguardo ind\u00edgena m\u00e1s grande de Colombia, ha sido una de las zonas m\u00e1s afectada por la pandemia de la Amazon\u00eda. El pulm\u00f3n del mundo acumula casi 7.000 casos, de los casi 80.000 habitantes, seg\u00fan el Ministerio de Salud. \u201cHay clanes que ya no tienen abuelos y est\u00e1n expuestos a la extinci\u00f3n\u201d. En el pueblo de Uai acaba de fallecer el tercero, de una poblaci\u00f3n de menos de 4.000 habitantes. \u201cImagina cu\u00e1nto conocimiento est\u00e1 perdido\u201d, espeta con el pincel en una mano y el cuenco lleno de pintura azul en otro.<\/p>\n<p>Sentado en una banqueta m\u00e1s peque\u00f1a, aprovecha mientras que su compa\u00f1era Fiagama acaba de preparar la sopa, para terminar uno de los cuadros que a\u00fan no sabe en cu\u00e1nto vender\u00e1. Sus obras oscilan entre los 200.000 pesos colombianos (45 euros) y los 6 millones (1.500 euros). Al taller llega el olor a pescado macerado con aj\u00ed y pepa de maraca y el sonido de los c\u00e1nticos. Desde este rinc\u00f3n de la ca\u00f3tica ciudad, y con sus tintes en la mano, Uai se reconoce algo m\u00e1s cerca de casa.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/elpais.com\/planeta-futuro\/2021-07-24\/el-pintor-que-quiere-llevar-la-selva-amazonica-al-centro-de-bogota.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El Pa\u00eds<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aimema Uai es parte del pueblo ancestral muruy muina y desde hace cinco a\u00f1os reside en la capital colombiana. Desde aqu\u00ed, explora sus ra\u00edces a trav\u00e9s del arte \u201cpara que no se pierdan\u201d e intenta conectar la naturaleza con la ciudad. Se les conoce como los hijos del tabaco, la coca y la yuca dulce, y consiguieron esquivar el sistema colonial hasta principios del siglo XX. 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